22 de febrero del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | ¡Me regalaron un Ferrari!

«El ÁNGEL DEL SEÑOR […] RODEA Y DEFIENDE A TODOS LOS QUE LE TEMEN» (SALMO 34: 7).

Un Ferrari cuesta más de un millón de dólares. Me regalaron uno para que lo guardara en un lugar muy estratégico de mi casa: en mi escritorio. La única diferencia es que el verdadero Ferrari es una nave sobre ruedas capaz de paralizar el tránsito, y mi Ferrari es una miniatura que cabe en la palma de la mano.
Ahora bien, ¿te gustaría experimentar la sensación de ir de 0 a 100 km/h en 2 segundos? ¿Y si te contara que por el precio de una entrada a Disney puedes pasear en un vehículo a 240 km/h? Un auto impulsado por 21.000 caballos de potencia. ¡Todo esto es posible! Solo debes atravesar el mundo, hasta la megaciudad de Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos. Allí se encuentra el único e inmenso parque temático de Ferrari en todo el mundo. ¿Cuál es la mayor atracción? La montaña rusa más rápida y alucinante que existe.
Para que puedas vivir la verdadera emoción de estar en un Ferrari de Fórmula 1, los creadores de esta aventura usaron la misma tecnología que lanza los cazas F-16 desde un portaviones. Es imposible no gritar y emocionarte con tanta descarga de adrenalina en el corazón. Todos los que salen de allí reconocen la fantástica velocidad que acaban de experimentar.
Sin embargo, toda esta rapidez no le llega ni a los talones a la velocidad a la que se desplazan los ángeles cuando reciben una misión de Dios.
Atraviesan mares, sobrevuelan planetas y recorren distancias continentales en pocos segundos. Esa prisa se debe a que los ángeles reciben de Dios la tarea de proteger, acompañar y hacer trabajos ultraespeciales para ayudar a las criaturas amadas de Dios: nosotros, los seres humanos.
¿Sabías que tienes un ángel de la guarda que recorre cada día a tu lado distancias mucho más extensas que una ida y vuelta a Abu Dabi? Para ese ángel, la montaña rusa de la que hablamos no es nada comparada a la rapidez con la que sus brazos invisibles te sostienen para que no caigas. Nos acordamos poco de los ángeles, a pesar de lo mucho que trabajan por nosotros.
Reconozcamos durante este día la compañía fiel y protectora de los ángeles de Dios que están siempre dispuestos a ayudarnos. ¿Has pensado en agradecerle al Señor por las incontables veces en las que tu ángel te salvó sin que siquiera te dieras cuenta?
Piensa en eso la próxima vez que estés por caerte.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026



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