22 de diciembre 2025 | Devoción Matutina para Damas 2025 | Abandonada por su fe – 1ra parte

«Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí» (Salmo 27: 10).

Durante una serie de conferencias impartidas por la Iglesia Adventista, una joven, hija única de un conde, conoció a Jesús. La señorita, perteneciente a la alta sociedad, tenía amplios estudios, tales como un doctorado en Filosofía; y hablaba japonés, alemán, francés e inglés. Al término de la campaña, se sintió convencida de la verdad expuesta a la luz de las Sagradas Escrituras, por lo que decidió abandonar su religión, el sintoísmo, para vivir conforme a las creencias de la Iglesia Adventista. Comenzó a guardar el sábado, aceptó a Cristo como su único Salvador y decidió esperar su segunda venida.
Cuando los padres de la joven se enteraron del cambio de religión de su hija, comenzaron las dificultades. Cierto día, su padre la llamó y le dijo:
«Querida hija, tú no puedes pertenecer a esa religión adventista. No puedes abandonar el sintoísmo. ¿Qué van a decir nuestras amistades? ¿Qué va a pensar la sociedad?». Con todo cariño y respeto, la joven trató de convencer
a su padre de que solo la Biblia tiene la verdad divina, y de que solo podía creer en el Dios de la Biblia. Así, siguieron las discusiones religiosas entre padre e hija, y cerrando sus ojos al plan de salvación, el padre ordenó a su hija que se fuera de la casa. «Tienes dos horas para hacer tus maletas y salir de aquí», le dijo con dureza.
Mientras hacía sola su maleta, porque su padre ordenó que ningún sirviente la ayudara, ella recordaba el texto bíblico: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí» (Mateo 10: 37, RV95). También en su corazón comenzó a cantar el himno: «Yo te seguiré, oh Cristo, donde quiera que estés, […] aunque todos te negaren, yo, Señor, te seguiré». Tomó su maleta y alguien
la llevó hasta la plaza, donde fue dejada a su suerte. Ella siempre había tenido personas a su servicio y no había tenido necesidad de trabajar; ahora, sola y sin el amparo de sus padres, se le ocurrió rentar un cuarto.
Querida amiga, en ocasiones seremos rechazadas incluso por nuestra propia familia debido a la fe que profesamos. Si eso te sucede, recuerda la promesa del texto de hoy: «Mis padres podrán abandonarme, pero tú me adoptarás como hijo» (Salmo 27:10, TLA). No somos huérfanas. Esas son maravillosas noticias.

Posdata: Feliz porque no soy huérfana.

Continuará…
========================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2025



(2193)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*