19 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | Él está siempre con nosotras

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“Porque en Dios vivimos, nos movemos y existimos” (Hech. 17:28).

 

Un fin de semana de febrero de 2019, salimos un grupo de misioneros hacia Alto Conte, una población indígena de Punta Burica, entre Costa Rica y Panamá. Llevamos asistencia médica, regalos para los niños, y un programa espiritual para preparar a la gente para una campaña de evangelización que queríamos celebrar allí poco después. Todo estuvo muy bien organizado, pero en el viaje de regreso pasamos una dura prueba. Dejándonos guiar por el CPS, acabamos bajando una pendiente muy empinada y, al llegar al final de la misma, vimos que no había salida. Estábamos en un lugar conocido para los indígenas como La Vega. Los conductores de los dos microbuses trataron de dar la vuelta para regresar por el mismo camino, pero no lo consiguieron. Todos intentamos ayudar poniendo objetos en el suelo para que las ruedas subieran por encima, pero tampoco hubo éxito. Estábamos atascados, y permanecimos así siete horas, bajo un sol abrasador y sin comida ni bebida. Éramos dieciocho misioneros, dos diabéticos y varios niños.

Un grupo había ido caminando en busca de un lugar con señal desde el cual llamar a emergencias; sin embargo, al no haber personas accidentadas, no nos brindaron ayuda. Así que llamamos a alguien que tuviera un tractor, y de esa manera fue que conocimos a Chores, el conductor del tractor. Él intentó tirar de nuestros buses, pero no logró moverlos; sin embargo, su visita no fue en vano. Cuando supo que éramos adventistas, se emocionó y nos dijo que él había sido adventista y que deseaba regresar a la iglesia pero no sabía dónde había una. Nosotros le dimos la dirección.

Finalmente, pasó por allí una camioneta sencilla, de la cual nadie creía que pudiera sacarnos del atolladero. El conductor dijo: “Voy a intentar ayudarlos, aunque no creo que sea posible”. Puso las cadenas, aceleró e hizo avanzar a los dos buses. Ambos choferes, uno de ellos no cristiano, afirmaron que había sido un milagro. Pero más milagroso fue que tras esas horas de convivencia con la gente local, nos hicieron saber que asistirían a la futura campaña de evangelización. ¿Qué te parece la manera creativa en que Dios les envió la invitación?

A veces puede parecer que estamos en un callejón sin salida, pero esa misma situación es la oportunidad de otra persona de abrir su vida a la influencia del evangelio. Dios sabe lo que hace; él está al control; nuestra parte es confiar, hacer lo que esté en nuestra mano y dar siempre un buen testimonio.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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