18 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | La mirada puesta en los demás

«Él librará al indigente que pide auxilio, y al pobre que no tiene quien le ayude». — Salmos 72:12 (NVI)

Daniel acomodaba los folletos del grupo juvenil en la mesa de entrada del templo mientras observaba el movimiento del sábado de mañana. La mayoría de los jóvenes conversaban animados sobre sus planes, compartían fotos en el teléfono y se saludaban entre risas. Sin embargo, en la última banca del fondo estaba sentado Javier, un chico del barrio que había llegado solo, con ropa sencilla y la mirada fija en el suelo, sin animarse a dar un paso hacia los grupos ya armados. Daniel sintió el impulso de unirse a la charla de sus amigos de siempre, pero la timidez de Javier lo frenó. Entendió que muchas veces las iglesias pueden tener actividades dinámicas y buen ambiente, pero descuidar a quienes más necesitan ser recibidos. Dejó los papeles sobre la mesa, caminó hasta el fondo, se sentó junto a él y le ofreció compartir su Biblia. En un mundo donde casi todos buscan llamar la atención o juntarse con los más populares, notar a quien pasa desapercibido es el primer paso para reflejar a Jesús.
El salmo setenta y dos describe el gobierno del rey justo, cuya grandeza no radicaba en sus riquezas ni en sus palacios, sino en su compasión hacia los más débiles: «Se compadecerá del desvalido y del necesitado, y a los menesterosos les salvará la vida» (Salmos 72:13, NVI). La justicia de Dios se distingue porque nunca pasa de largo ante el sufrimiento ajeno: «De la opresión y de la violencia los librará, y la sangre de ellos será preciosa a sus ojos» (Salmos 72:14, NVI). Para la Biblia, el liderazgo auténtico no consiste en acumular privilegios para beneficio propio, sino en convertirse en un refugio para quienes no tienen voz ni defensa. El pueblo de Dios está llamado a ser un reflejo visible de ese cuidado, extendiendo la mano a quienes la sociedad suele ignorar.
Aprender a mirar con empatía transforma nuestras relaciones cotidianas. Cuando decides dejar de lado la indiferencia y prestar atención a quienes se sienten aislados o fuera de lugar, descubres que el servicio sincero le da sentido a la fe y llena de propósito cada una de tus acciones.
Elena G. de White describe la esencia del servicio cristiano hacia los necesitados:
«El Salvador dio su preciosa vida para fundar una iglesia capaz de cuidar de las almas dolientes y tentadas» (El ministerio de curación, p. 73).
Saber que para Dios ninguna persona carece de valor nos anima a tratar a los demás con el mismo amor con el que fuimos recibidos nosotros.

Llamado a la acción
¿Conoces hoy a alguien en tu entorno de estudio, trabajo o iglesia que se sienta aislado o sin apoyo? Da tú el primer paso; acércate con un gesto sencillo y hazle sentir que no está solo.
La fe verdadera se demuestra cuando nos detenemos a cuidar a quien nadie más nota.

Oración:
Padre celestial, hoy acudo a ti para pedirte que abras mis ojos ante las necesidades de quienes me rodean. Quita de mí la indiferencia, y dame un corazón dispuesto a acompañar y apoyar a quienes se sienten solos y sin defensa. En el nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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