17 de noviembre 2025 | Devoción Matutina para Damas 2025 | ¿Qué espera Dios de mí? Que ame la misericordia

«¡Hombre! El Señor te ha dado a conocer lo que es bueno, y lo que él espera de ti, y que no es otra cosa que hacer justicia, amar la misericordia …» (Miqueas 6: 8, RVC).

Durante un año, la ciudad de Calais, en Francia, estuvo sitiada por el ejército del rey inglés Eduardo III, por lo que el alimento se agotó al grado de que los habitantes comenzaron a consumir perros y ratas. Finalmente, el gobernador de Calais levantó la bandera de la paz como símbolo de entrega; sin embargo, el rey Eduardo III no aceptó la tregua. Impulsado por su sed de muerte, envió a decir al gobernador que le mandara seis hombres, de los más importantes; sin zapatos, con la cabeza descubierta, con una soga en el cuello y con las llaves de la ciudad. «Tras matar a esos seis, libraré a toda la ciudad», sentenció el rey. Al llegar la noticia al pueblo, Eustacio, uno de los mercaderes más influyentes, dijo: «Es mejor que mueran seis y que todos los demás se salven». Y se ofreció a ir a la horca. Poco a poco, se le unieron cinco personas más, y caminaron hacia su destino final. Cuando estaban a punto de morir en presencia del rey, se oyó una voz que dijo: «¡Esperen! Si me amas, concédeme esta petición: ten misericordia de estos seis hombres». Aquella era la súplica misericordiosa de Filipa, nada más y nada menos que la reina consorte, la esposa de Eduardo III. Su petición fue concedida y, llevando a los hombres a las carpas, les dio alimentos, ropas nuevas y muchos regalos; después los envió con bastantes provisiones para las personas hambrientas de Calais.
Hacer misericordia es una acción que solo podemos llevar a cabo cuando hemos aprendido a imitar a Jesús. Con frecuencia actuamos como el rey Eduardo III de Inglaterra, cortando cabezas y divulgando las faltas de quienes creemos que han actuado mal. Y aunque es verdad que a toda acción mala sobreviene una consecuencia, muchas veces nos atribuimos llevar a cabo nosotras mismas una sanción que no nos corresponde. Eso no es de cristianas.
Jesús hizo misericordia con la mujer sorprendida en adulterio, hizo misericordia con Pedro y hoy desea que tú y yo seamos misericordiosas. Si tienes en tus manos el poder de hacer misericordia, hazlo, como lo hizo Filipa de Henao, la reina consorte de Inglaterra. Pidamos al Señor que nos ayude a hacer uso de la misericordia y a proveer al mundo el alimento físico y emocional que tanta falta hace.

Posdata: Feliz al hacer misericordia.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2025



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