15 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | Orar en el momento oportuno

«Pero yo, Señor, te imploro en el tiempo propicio; por tu gran amor, oh Dios, respóndeme con tu salvación fidedigna». — Salmos 69:13 (NVI)

Esteban dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa y se pasó las manos por la cara. Hacía un rato se había enterado de que un rumor sobre él andaba dando vueltas entre sus amigos del grupo de jóvenes, cambiando por completo lo que en verdad había dicho días atrás. El impulso inmediato fue escribir un mensaje cargado de reproches para dejar mal parado al que inventó la historia. Sin embargo, con los dedos listos para redactar, se dio cuenta a tiempo de que contestar en caliente solo iba a agrandar el conflicto y que después no habría manera de reparar el daño. Prefirió levantarse, respirar hondo y arrodillarse junto a la cama para desahogar esa mezcla de indignación e impotencia con Dios antes de enviar una sola palabra. Cuando alguien nos juzga mal, la reacción natural siempre es devolver el golpe; sin embargo, buscar al Señor antes de actuar frena la riña y nos devuelve la claridad para no equivocarnos.
David escribió este salmo en una etapa muy dura, sintiéndose señalado y rechazado sin motivo: «Muchos son los que me odian sin motivo; más que los cabellos de mi cabeza» (Salmos 69:4, NVI). En vez de armar una pelea o dejarse ganar por la amargura, decidió buscar al Altísimo justo cuando la situación más le dolía: «En cuanto a mí, afligido y adolorido, que tu salvación, oh Dios, me ponga en alto» (Salmos 69:29, NVI). La Biblia enseña que el momento justo para orar no es cuando ya nos quedamos sin fuerzas por discutir, sino en el instante en que sentimos la tentación de perder el control. Llevarle esa frustración a Dios nos libra de actuar por orgullo y deja las cosas en manos de quien conoce la verdad entera de lo sucedido.
Aprender a hacer una pausa para orar antes de reaccionar cuida el corazón. Cuando decides soltar el deseo de desquitarte y le pides paciencia al Señor, aparece una tranquilidad firme que te permite actuar con madurez y sin guardar resentimiento hacia los demás.
Elena G. de White señala la seguridad de acudir a Dios en momentos difíciles:
«El Señor se compadece de los que se hallan en perplejidad y tentación. Él conoce las debilidades y las necesidades de sus hijos, y extenderá su mano en su socorro» (Mensajes para los jóvenes, p. 101).
Saber que el Señor nos escucha en medio de la prueba nos da paz, con la seguridad de que su apoyo sigue firme aun cuando las cosas a nuestro alrededor parezcan injustas.

Llamado a la acción
¿Estás lidiando hoy con un malentendido o con palabras que te dolieron? No actúes desde el enojo; habla primero con Dios en oración y pídele la sensatez necesaria para proceder con prudencia.
Quien entrega su causa a Dios vence el impulso de la revancha.

Oración:
Padre celestial, hoy acudo a ti cuando siento el dolor de las palabras injustas y la tentación de reaccionar mal. Calma mis pensamientos, enséñame a esperar en tu tiempo y guarda mi corazón de la amargura. En el nombre de Jesús, Amén.

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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