14 de diciembre 2025 | Devoción Matutina para Damas 2025 | ¿Jesús diría eso de ti?

«Cuando Jesús vio acercarse a Natanael, dijo: «Aquí viene un verdadero israelita, en quien no hay engaño»» (Juan 1: 47).

«¿De dónde dices que es? ¿De Nazaret? No, en realidad no creo que de ahí pueda salir algo bueno». La respuesta de Natanael no carecía de fundamento. Él sabía exactamente la clase de personas que eran los habitantes de aquel lugar, pues era originario de Caná, una ciudad muy cercana a Nazaret.
De acuerdo con Elena G. de White, Nazaret era un pueblo oscuro y despreciado. Los autores del Comentario bíblico adventista resaltan que la maldad de sus habitantes era proverbial; muy conocida por sus vecinos (ver t. 5, p. 285). Este pequeño relato del encuentro entre Natanael y Jesús nos deja dos grandes lecciones. Analicemos en primer lugar al discípulo.
El corazón de Natanael era muy sincero. No estaba dispuesto a ser engañado y tampoco tenía la intención de fingir creer en algo de lo cual no estaba convencido. Esa búsqueda por la verdad fue recompensada por Jesús.
Cuando Felipe le dice «ven y ve», Natanael reacciona y actúa, porque sabe que un encuentro cara a cara es la única forma en la que puede llegar al conocimiento de la verdad. Muchos hoy en día no logran encontrar la paz que Dios da porque prefieren quedarse bajo la cómoda sombra de la higuera de sus prejuicios, la higuera de los conceptos erróneos aprendidos en el pasado, o quizás la higuera de la indiferencia y la autosuficiencia. Levantarnos e ir a ver son dos acciones que todo ser humano debiera hacer para comprobar la veracidad del mensaje bíblico.
Veamos ahora la lección de Jesús. Al Maestro no le habían contado lo que Natanael había dicho sobre él, pero como él lo sabe todo, había escuchado sus palabras bajo la higuera. Sin embargo, cuando lo ve venir, dice de Natanael:
«Aquí viene un verdadero israelita en quien no hay engaño». ¿Por qué Jesús elogió a quien se había expresado mal de él? Porque solo él conoce las intenciones del corazón. Jesús no necesitaba aduladores ni hipócritas en su equipo, sino personas sinceras y dispuestas a aprender.
¿Qué dice Jesús de ti cuando vas a su encuentro cada mañana? Procuremos cada día cultivar un corazón sincero que, en medio de sus defectos, busque siempre la verdad y practique la justicia, de manera que cuando te vea llegar diga: «Aquí viene mi hija, una cristiana sincera en la que no hay engaño».

Posdata: Feliz por lo que Jesús piensa de mí.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2025



(1898)

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