1 de abril 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022 | Desmalezando tu mente

«Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza» (Fil. 4:8, NTV).

Mi vecino Douglas me dio un día una bandeja rebosante de frambuesas y grosellas de su huerta. Las lavé y comencé a devorarlas inmediatamente, mientras aún estaban en el colador. Me encantan los frutos del bosque-, son deliciosos (y además saludables, porque contienen antioxidantes y vitamina C). Aunque a mí no me costó nada recibir ese regalo, Douglas pasó horas en su huerta arrancando malezas, regando y fertilizando la tierra. Él pone muchísima atención y empeño para que su huerta produzca buen y abundante fruto. ¡No sucede por osmosis! Él no se levantó una mañana y encontró su huerta rebosante de frutos, sin hacer ningún esfuerzo. Al contrario, Douglas comprende que si no trabaja la huerta periódicamente, la entropía ganará. Lo mismo sucede con nuestras mentes: si no prestamos atención, si no la trabajamos regularmente, no cosecharemos el fruto que deseamos.
Si no desmalezamos el jardín, las malas hierbas desperdiciarán los recursos naturales (el agua, la luz y los nutrientes del suelo) hasta que ya no quede nada para las buenas plantas. Lo mismo sucede con nuestros pensamientos: el miedo, la ansiedad y la crítica pueden malgastar nuestros recursos emocionales e impedir que crezcamos espiritualmente. Por desgracia, estos son pensamientos que nos surgen de forma natural. ¿Qué haremos con ellos? En Mente, carácter y personalidad, tomo 2, Elena G. de White escribe: «Delante de cada uno hay una obra ferviente que hacer. Los pensamientos correctos, los propósitos puros y santos no nos surgen naturalmente. Tenemos que luchar por ellos» (cap. 72, p. 298). Los buenos pensamientos no surgen por osmosis; deben ser cultivados con la misma dedicación que Douglas pone en el cultivo diario de su huerta.
Una de mis amigas, Anne, tiene una forma muy sencilla y práctica de desmalezar su mente: cada vez que nota que se está preocupando por algo o por alguien, elige transformar esa preocupación en una oración. No hace oraciones largas y pomposas, sino prácticas y directas: «Señor, aquí estoy preocupándome nuevamente por… Sé que tú tienes el poder para librarme. Amén». La idea es transformar el monólogo mental de preocupación y ansiedad en un diálogo con Dios. Confieso que hay días en que digo este tipo de oraciones más de ochenta veces (y no creo que esto le moleste a Dios). Prefiero dedicarme a desmalezar, por más que sea una tarea tediosa, antes que permitir que las malas hierbas copen el jardín de mi mente.

Señor, quiero cultivar el jardín de mi mente
y desmalezar toda ansiedad y preocupación.
Ayúdame.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022



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