Viernes 30 de marzo 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Como antorchas en la oscuridad

«Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo». Mateo 5: 16, NVI

LAS PRIMERAS ANTORCHAS CONSISTÍAN en un manojo de trozos de madera fuertemente atados entre sí e impregnados con aceite o alguna sustancia resinosa. Las lámparas más antiguas consistían en una vasija de barro cocido o de metal, con una mecha empapada de aceite. Hay una gran diferencia entre las lámparas modernas y las antiguas. Hoy tenemos lámparas de gas, de corriente directa, de baterías, de luz solar, de carburo y de petróleo, en diferentes estilos y modelos. ¡Hasta los celulares tienen aplicaciones para alumbrar!
En la Biblia, una antorcha debe tener tres componentes: materia, combustible y fuego (ver Levítico 24:1-2; 2 Timoteo 1:6). Una lámpara encendida simboliza rectitud de carácter. Es el emblema de la prosperidad. La luz siempre ha sido un símbolo de la presencia divina. ¿Qué simboliza una lámpara apagada? Simboliza ruina, maldición y muerte.
Cierto día, un caballero fue a visitar unas cuevas. Se introdujo en ellas, admirando la belleza de las estalactitas y las estalagmitas que dibujaban el paisaje. Cuando llevaba una media hora de recorrido, se fue la luz dentro de la cueva natural. Comenzó a sentir pánico. Como no veía ni sus propias manos, tuvo que comenzar a gatear sobre el pavimento en busca de la salida. De pronto, chocó con otra persona que hacía lo mismo que él. Allí, en la oscuridad, se sentaron a conversar durante unos minutos, y el diálogo giró en torno a cuál de los dos iba en la dirección correcta. Sin embargo, cuando llegó de nuevo la luz, se dieron cuenta de que ambos iban en la dirección equivocada. ¡Cuán importante es la luz para desvanecer las tinieblas y comprender la verdad del evangelio y el plan de Dios para salvar al pecador!
El cristiano es una antorcha encendida en la oscuridad de este mundo, que puede dirigir a otros hacia la vida eterna. Jesús dijo de Juan el Bautista: «Era una lámpara encendida y brillante» (Juan 5: 35). Así como Juan el Bautista fue una luz en su tiempo y preparó el camino para la primera venida de Jesús, nosotros fuimos llamados a ser una luz de amor, de bondad y de misericordia en este tiempo cuando las tinieblas predominan en la tierra. Cristo viene pronto para llevar a todos los que andan en su luz. ¿Estamos caminando en ella?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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