Viernes 3 de agosto 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración acusadora

Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en gran manera has engañado a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz tendréis; pues la espada ha venido hasta el alma. Jeremías 4:10.

Nosotros oramos a Dios siendo vasos humanos, frágiles, pecaminosos. No todas las oraciones son inspiradas; por ejemplo, la del fariseo (Luc. 18:11). Jeremías 4:10 es difícil de comprender, pues el profeta acusa a Dios de engaño. Se ha buscado muchas maneras de “salvar” a Dios en este texto. Algunos sugieren que se modifiquen las vocales del primer verbo para que en vez de traducirse “dije” pueda traducirse “alguien dirá”. Otros sugieren que este pasaje presenta a Dios como haciendo lo que no impide (ver 2 Sam. 12:11), lo cual equivaldría a que el texto de Jeremías se leyera de este modo: “Has permitido que fueran engañados en gran manera por sus falsos profetas (ver 1 Rey. 22:22; ver 4 CBA 406). Hay quienes piensan que un simple signo de interrogación cambiaría el sentido del texto. Sin embargo, aunque estas explicaciones puedan ser válidas en el contexto de toda la Escritura, hay algo más.

El reclamo de Jeremías tiene la forma de muchos de los salmos de David. La característica especial de los Salmos es reflejar la luz de Dios en el rostro del creyente. Mientras que la mayor parte de la Escritura es el discurso del Espíritu de Dios a los hombres, los Salmos, y por extensión muchas porciones de los profetas, son la respuesta del Espíritu de Dios en los hombres. Siempre está Dios detrás de lo humano. Pero también siempre está lo humano detrás de Dios. Hay lugar en la Escritura para los sentimientos de los hombres.

Jeremías expresa su impotencia ante la rebeldía de su pueblo; y no ve, en su humana ignorancia, cómo Dios lo libraría de la extinción y cumpliría su promesa de paz. El de Jeremías es el grito desesperado de un corazón comprometido con Dios y su pueblo. Esta es la inspiración de nuestra oración.

Puede que estés pasando por una difícil prueba, y le digas a Jesús: “Ay, ay, Señor, ¿por qué te has ido?” Pero en lo profundo de tu queja yace la fe que has cultivado día a día, oración tras oración. ¡Jesús está a tu lado, como estuvo con Jeremías!

Oración: Señor, dam efuerzas para no caer en la desesperación.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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