Viernes 29 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Su misericordia

«Jesús contó también esto a sus discípulos:
‘Había un hombre rico que tenía un mayordomo; y fueron a decirle que este le estaba malgastando sus bienes. El amo lo llamó y le dijo: «¿Qué es esto que me dicen de tí? Dame cuenta de tu trabajo, porque ya no puedes seguir siendo mi mayordomo»‘ (Lucas 16:1,2).

Lanzarse delante de aquel auto dio resultado. En 1960, la esposa de un espía condenado en Jordania estaba desesperada. En su desesperación, se dirigió a un funcionario y le pidió consejo. Él le dijo que esperara fuera del palacio a la caravana del rey y que, cuando estuviera a punto de pasar, se arrojase delante de la limusina real y le pidiera clemencia. La mujer siguió el consejo y, puesto que el rey de Jordania sabía cómo esperaba la gente que actuara un monarca noble, liberó a su esposo ese día.
Esta es la esencia de la parábola del mayordomo infiel. El administrador de las propiedades de un hombre rico fue sorprendido malgastando su dinero. Fue despedido en el acto pero, en vez de arrojarlo a la cárcel como merecía, el rico permitió que aquel estafador quedara libre. Por su parte, el administrador sabía que, cuando se corriera la voz de su falta de honradez, no podría encontrar trabajo, así que se le ocurrió un plan: juntó a todos los arrendatarios del hombre rico y les hizo un gran descuento en su deuda. Cuando el administrador devolvió al rico los libros de contabilidad, este se dio cuenta de que lo había vuelto a engañar. Lo más extraño es que ¡el hombre rico elogió al administrador por su sabiduría! ¿Qué está pasando aquí? ¿Está Jesús defendiendo el engaño y el robo como medio para resolver los problemas?
El administrador es alabado no por engañar, sino por conocer la única virtud de su señor que lo podía salvar: su misericordia. Al suscitar una situación en la cual todos los arrendatarios pensaran que el dueño había sido generoso, el administrador sabía que el hombre rico no se arriesgaría a que se enfurecieran con él por cambiar la cantidad de la renta. Salvar la reputación arrojándose a la misericordia de su amo, qué interesante…
Aquí, Jesús está diciendo: «Si este hombre deshonesto era lo bastante sabio como para confiar en la misericordia de su señor, ¿cuánto más debemos nosotros depositar nuestra confianza en la misericordia de Dios?» Nuestra única opción es confiar en ella.
GH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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