Viernes 27 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Un día perdido

“Lo llevaron al Areópago, y le preguntaron: ‘¿Se puede saber qué nueva enseñanza es esta que tú nos traes? Pues nos hablas de cosas extrañas, y queremos saber qué significan'” (Hechos 17:19,20).

El equipo científico de la NASA estaba frente a las pantallas de las computadoras, rascándose la cabeza. Después de trabajar durante meses calculando las órbitas que recorrerían los satélites, finalmente fueron capaces de predecir las posiciones de la Luna y de los planetas para asegurarse de que todos los satélites que se lanzaran en el futuro no se encontraran con sorpresas. Sin embargo, los cálculos no iban bien encaminados. Los analizaron con más detalle y descubrieron que se habían equivocado en casi un día. Parecía que la Luna se había adelantado veinticuatro horas. No encontraban respuestas. Entonces, un cristiano del equipo tomó una Biblia y leyó la historia del día en que Josué pidió al Sol que se detuviera. Los científicos se sorprendieron al descubrir en la Biblia la razón de su error de cálculo. ¡La NASA acababa de confirmar la historia de la Biblia!
Esta sería una gran historia… ¡si fuera cierta! Lamentablemente, algunos cristianos bien intencionados la difundieron por Internet, pensando que iba a convencer a los no creyentes. Este tipo de cosas pueden resultar graciosas, pero es una de las mayores razones por las cuales una sociedad inteligente acusa al cristianismo de ser ingenuo y deshonesto. Cuando Pablo llegó a Atenas, la capital cultural e intelectual de la época, no mintió acerca de su fe para hacerla más espectacular, sino que utilizó un ejemplo sencillo de su propia cultura. Entre todos los altares a los dioses griegos descubrió el del “dios desconocido”. Cuando tuvo la ocasión de hablar, se presentó ante los filósofos de la ciudad, señaló aquel altar y dijo: “Vengo a hablarles del dios desconocido para el cual fue construido ese altar”. Citando a sus propios poetas y filósofos, ofreció una visión sencilla del evangelio y del sacrificio de Jesús.
La Biblia y su mensaje no necesitan pruebas. Lo que necesitan son personas cuyas vidas hayan sido transformadas por su mensaje y que puedan expresarlo en el lenguaje de la gente común. Necesitan cristianos que sean ejemplos del impacto que Jesús tiene en una vida. Así que no confíes en sospechosos reenvíos de correos electrónicos. La mejor evidencia del cristianismo es la transformación que experimentas en tu propia vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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