Viernes 12 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Sí quiero

Jesús extendió la mano y tocó al hombre. «Sí quiero —te dijo—. ¡Queda limpio!» Y al instante quedó sano de la lepra (Mateo 8:3).

Al leer el libro de Mateo, no puedo evitar preguntarme cómo habrá sido ver a Jesús en acción. Imagínate haber estado ahí cuando Jesús dijo: “No acumulen para sí tesoros en La tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar» (Mat. 6:19,20).
Cristo dio consejos poderosos, pero nada conmovía tanto a la gente como ver al Maestro sanar a los enfermos, especialmente los leprosos. En los tiempos de Jesús, la lepra era como el sida hoy. Los leprosos eran puestos en cuarentena y se Los trataba con desprecio. Dios mismo había dado las instrucciones que Los leprosos debían seguir.
“La persona que contraiga una infección se vestirá de harapos y no se peinará; con el rostro semicubierto irá gritando: “¡Impuro! ¡Impuro!», y será impuro todo el tiempo que le dure la enfermedad. Es impuro, así que deberá vivir aislado y fuera del campamento» (Lev. 13:45,46). ¿A quién le hubiera gustado vivir asi?
El leproso que se acercó a Jesús (Mat. 8) se arriesgó mucho. La lepra es una enfermedad muy fea, daña los nervios sensoriales, y esto hace que el enfermo se lastime sin darse cuenta. Estas lesiones, generalmente en las manos y los pies, causan llagas que se infectan. La infección viaja a través del cuerpo, agravando la enfermedad. Los leprosos pueden llegar a perder dedos de las manos y los pies.
¿Puedes imaginar a la multitud que rodeaba a Jesús tapándose la nariz y huyendo del espantoso leproso? El hombre vio esto, pero nada podía detenerlo. Era su momento con Jesús.
—Señor, ¿quisieras limpiarme? —exclamó. Entonces Jesús se acercó y tocó su cuerpo herido. En ese preciso momento el leproso se dio cuenta de que Jesús era diferente. Lo aceptaba como era.
—Siquiera limpiarte —le dijo Jesús con una sonrisa-. ¡Listo! ¡Quedas limpio!

NO DEJES DE LEER
¿Por qué Jesús dijo que el camino al cielo era angosto, y ancho el de la destrucción? (Mat. 7: 13, 14)

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
UN AÑO EN LA PALABRA
Dwain Neilson
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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