Sábado 7 de julio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Seamos cristianos íntegros

«Hoy pasaré por entre tu rebaño y apartaré todas las ovejas manchadas y salpicadas de color y todas las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salpicadas de color entre las cabras. Eso será mi salario, y la garantía de mi honradez el día de mañana». Génesis 30: 32-33

Jacob sirvió a su suegro Labán durante veinte años. En ese tiempo, Labán, al ver que Dios prosperaba a Jacob diariamente, le cambió el salario varias veces. Debido a eso, concluyeron que era mejor llegar a un acuerdo definitivo. Acordaron que el salario de Jacob consistiría en darle todas las cabras y ovejas rayadas, manchadas, y de piel oscura que nacieran de allí en adelante. Este trato sacó a relucir la honradez e integridad de Jacob.

La palabra «integridad» implica rectitud, bondad y honradez. Una persona íntegra es aquella en la que se puede confiar: alguien que hace lo que dice y que cumple sus promesas. Jacob, mostró integridad al estar dispuesto a depender totalmente de la providencia divina. Labán demostró egoísmo y falta de consideración al apartar todas

las cabras y ovejas manchadas y oscuras y llevarlas lejos, para dejar a Jacob con pocas cabras y ovejas de un solo color y con mínimas posibilidades de tener algún beneficio.

Sin embargo, la honradez e integridad de Jacob lo llevaron a obtener excelentes resultados porque Dios premia la integridad de sus hijos. Al final, la fidelidad de Jacob se convirtió en prosperidad.

La avaricia y el egoísmo oscurecen la mente y bloquean el entendimiento para discernir la voluntad de Dios. A lo largo de la Biblia, y especialmente en las enseñanzas de Jesús, se afirma que en la fidelidad en los detalles y en aquello que parece nimiedad radica el secreto, no solamente de la vida cristiana, sino también del éxito. A aquel que es fiel en lo poco, se le confían cosas mayores. Quien es fiel en la administración de los bienes ajenos, pronto llegará a administrar los suyos. Pero el mayordomo deshonesto cuando menos lo espere verá su ruina. «Nadie que sea deshonesto con Dios o con sus semejantes puede prosperar» (Consejos sobre mayordomía cristiana, § 15, p. 82).

De esta manera, la honradez y la integridad son valores morales que nos capacitan, no solo para el cielo, sino también para la prosperidad terrenal. El íntegro siempre hará lo correcto y su máximo interés será agradar a Dios. Oremos pidiendo a Dios que nos haga personas honradas, honestas e íntegras.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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