Sábado 30 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de súplica

Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, porque estoy afligido y menesteroso.Salmo 86:1.

Con esta oración comienza un salmo de gran belleza y dulzura, saturado de un espíritu de tierna piedad. El salmo no contiene un pensamiento central, sino que va fluyendo de acuerdo con el movimiento del espíritu de David. Como en mucho de sus salmos, el poeta mezcla elementos de arrepentimiento, alabanza, confesión y súplica. Casi todas son citas de salmos anteriores, como son a menudo nuestras oraciones: palabras de la Escritura, santificadas por muchos pensamientos que nos unen a hombres de la antigüedad, a quienes Dios les respondió sus súplicas. Esta es la función de la Escritura y la oración: unirte al milenario coro de los hijos de Dios que suplican y alaban.

El poeta comienza y termina el salmo con el nombre de Dios. A menudo, nada en nuestras oraciones es más hueco e irreal que el sentido que le damos en nuestro interior a esta pequeña gran palabra de cuatro letras: Dios. Al decir Jehová, David invocaba a quien subsiste por sí mismo. Jehová significa “Yo Soy el que soy” (Éxo. 3:14). Nada fuera de Dios puede ser la razón de su ser. La criatura es porque es creada. Pero el Creador solo encuentra su causa en sí mismo. Jehová, el Eterno, subsiste por sí mismo, es autosuficiente, es uno.

Pero Jehová no solo expresa el ser eterno, ilimitado e inmutable de Dios, sino también la verdad de que él entró en pacto con nosotros, los creyentes (Exo. 34:27). El nombre de Jehová es el sello de aquella antigua alianza, cuya forma ha desaparecido, pero su esencia permanece para siempre. Dios se vincula contigo de un modo que no puede ser derogado.

Finalmente, las últimas palabras del primer versículo de esta oración señalan las condiciones por las que una oración es respondida siempre: “Porque estoy triste y pobre” (Sal. 86:1, DHH). ¡Bendito sea Dios, que escúchala oración de quien se sabe necesitado! Satisfechos con nuestra propia justicia, jamás recibiremos el don de la justicia de Cristo. Dios no puede llenar tu vacío interior si tú crees que estás pleno.

¡Cuanto más lejos te sientas de Dios, más cerca está su respuesta a tu plegaria!

Oración: Señor, “estoy afligido y menesteroso”. Vísteme, ilumina mis ojos, y enriquéceme.

Devoción matutina para adultos 2018

Las oraciones más poderosas de la biblia

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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