Sábado 28 de julio 2018 | Devoción Matutina Damas

La talla perfecta

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018MATUTINA PARA DAMAS 2018 BENDECIDA Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (Rom. 8:28).

Estábamos de vacaciones en la playa y, como de costumbre, visitamos los centros comerciales del pueblo cercano antes de volver a casa. Yo necesitaba un par de zapatillas nuevas y, como mi marca preferida es un poco cara, esperaba encontrar unas como las que ya tenía que cambiar.

Lamentablemente, no pude encontrar ninguna zapatilla como las que tenía, aunque busqué en la tienda que vendía esa marca. Todos los estilos habían cambiado y, por más que busqué, no pude encontrar nada similar a lo que quería.

Cuando la vendedora finalmente se me acercó para ayudarme, me sugirió cierto estilo y se veían bien. Le dije mi talla, trajo un par y las compré sin probármelas. Recién cuando volvimos a casa y las saqué de la caja, vi con desazón que ella me había traído el modelo ancho, en lugar del normal. Decidí que tendría que tratar de cambiarlas en la tienda más cercana a casa.

Entonces, ¡me quebré el tobillo! Tuve que pasar por una cirugía, en la que me acomodaron el pie con todo tipo de placas y clavos. Luego de seis semanas con yeso y más tiempo con una bota especial, finalmente pude volver a usar calzado. Pero mi pie no cabía en ninguno de mis zapatos. Aunque me sentía tonta, usaba una pantufla en mi pie lesionado para ir a todos lados.

Una mañana, se me ocurrió que debía probarme esas zapatillas nuevas anchas; y lo hice. La que me puse en el pie sano me quedaba un poco grande, pero podía atar los cordones bien fuerte y se sentía bien. Entonces, puse mi pie hinchado en la otra zapatilla y, si la ataba con suavidad, entraba perfectamente. Estaba tan feliz de poder usar dos zapatillas al moverme en la casa y al salir a caminar un poquito. No, no las usé para la iglesia; todavía me ponía un zapato lindo y una pantufla. Pero, para el resto del tiempo, se volvió un par perfecto para mí.

Después de todo, no hubo ningún error en el tamaño de esas zapatillas. Dios ya sabía que necesitaría ese par cuando me quebrara el tobillo, y resolvió el problema por anticipado. Él nos conoce mucho mejor de lo que nos conocemos a nosotras mismas, conoce nuestra condición expectante y nos tiene presentes ante Dios. Por eso que podemos estar tan seguros de que cada detalle de nuestras vidas se tornará en algo bueno.

ANNA HAY RADKE WATERS

es secretaria administrativa jubilada y vive en EE. UU.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA

Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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