Sábado 23 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Hoy es día de buenas noticias

«Esto no está bien. Hoy es un día de buenas noticias, y no las estamos dando a conocer. Si esperamos hasta que amanezca, resultaremos culpables. Vayamos ahora mismo al palacio y demos aviso».
2 Reyes 7: 9, NVI

El rey sirio organizó su ejército para conquistar Samaría y les ordenó sitiar la ciudad.
Pronto la comida empezó a escasear, casi no había agua y el hambre se extendía por todas partes. La cabeza de burro se vendía por ochenta monedas de plata y un cuarto de litro de estiércol de paloma por cinco. La terrible situación provocó que el pueblo se enfrentara al rey de Israel, quien se enojó tanto que culpó a Elíseo de lo que estaba sucediendo: «Traiga Dios sobre mí el peor de los castigos, si la cabeza de Elíseo hijo de Safat queda hoy sobre sus hombros» (2 Reyes 6: 31). En otras palabras, afirmó que ese mismo día mataría a Elíseo.
El rey envió a su hombre de confianza a decapitarlo, pero el profeta aseguró al verdugo: «Mañana a estas horas valdrá un sido el seah de flor de; harina, y un sido dos seahs de cebada, a la puerta de Samaría» (2 Reyes 7:1). Al día siguiente, su predicción se cumplió y los sirios fueron derrotados por la mano poderosa de Dios.
A la entrada de Samaría había cuatro leprosos sin esperanza de sanarse y a punto de morir. Se dijeron: «¿Por qué estamos aquí esperando la muerte? Si tratamos de entrar en la ciudad, moriremos en ella, por el hambre que hay en la ciudad; y si nos quedamos aquí, también moriremos» (vers. 3, 4). Así que decidieron probar suerte en el campamento enemigo. Al llegar, no vieron a nadie; Dios había hecho que el ejército de Siria escuchara estruendo de carros de guerra, ruido de caballos y estrépito de gran ejército para confundirlos, y habían huido dejando todo en el campamento.
Los cuatro leprosos llevaron la noticia a Samaría y proclamaron que en el campamento enemigo había comida y riquezas para los habitantes de la ciudad. No pensaron solo en sí mismos, sino que transmitieron las buenas nuevas a todos.
Llevemos las buenas nuevas a quienes perecen por hambre de la Palabra. En Cristo hay vida y vida abundante, así que proclamemos: «Hoy es día de buenas noticias».

Devoción matutina para adultos 2018
Fuentes de vida
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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