Sábado 21 de julio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Dominados por la idolatría

«En los montes de Efraín vivía un hombre que se llamaba Micaía, el cual dijo a su madre: “Los mil cien siclos de plata que te robaron, por los cuales maldijiste y de los cuales me hablaste, están en mi poder; yo tomé ese dinero”. Entonces la madre dijo: “¡Bendito seas de Jehová, hijo mío!». Jueces 17: 1-2

CUANDO LA IDOLATRÍA DOMINA NUESTROS PENSAMIENTOS, las tinieblas espirituales moran en nuestra vida. Nuestra conciencia no logra discernir el camino correcto. Esto fue lo que le pasó a Micaía en los montes de Efraín, cuando dejó de ir al templo de Jerusalén para hacer su propio templo y tener sus propios dioses.

A su madre se le habían perdido mil cien siclos de plata. Ella, sin saber quién los había robado, maldijo al ladrón. Sin embargo, al saber que había sido su hijo, lo bendijo. Esa es la actitud cuando la idolatría ha ofuscado el pensamiento y ha minado la vida espiritual. Micaía no solamente había robado, sino que además, junto con su madre, había usado ese dinero para fabricar más ídolos. También consagró a uno de sus hijos para convertirlo en sacerdote del templo pagano. Incluso, convirtió a un forastero levita en sacerdote principal por diez monedas de plata al año. Micaía pensó que, al tener como sacerdote a un descendiente de Leví, Dios lo ayudaría y todo le saldría bien.

Pero no fue así. Llegaron los de la tribu de Dan buscando un lugar donde vivir, y se dieron cuenta de que esta familia tenía un templo, ídolos que adoraban, un sacerdote y dinero. Los saquearon, llevándose todo lo que Micaía tenía. En lugar de irle bien como él pensaba, le fue muy mal.

Cuando la idolatría invade el pensamiento y nuestra actitud se concentra en dar prioridad a lo que es menos importante, estamos adorando a otros dioses y no podemos esperar que nos vaya bien. Cuando Dios no está en nuestro pensamiento ni en nuestro corazón, hacemos cosas inconvenientes. Es peligroso desviarse de la verdad, del camino correcto, de la adoración verdadera, porque caemos en un pozo profundo de confusión y errores que nos pueden costar la vida eterna.

Es hora de desechar toda impureza pagana de nuestra vida y de expulsar todo ídolo de nuestro ser para llenar nuestro corazón con la presencia de Jesús y del poder del Espíritu Santo. Si nos concentramos en Jesús, los ídolos no tendrán lugar en nosotros.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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