Sábado 19 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Colaboradores de Cristo (continuación)

«Llegaron unas personas con una camilla, en la que llevaban a un hombre que no podía caminar. Querían poner al enfermo delante de Jesús». Lucas 5: 18, TLA

En el relato del paralítico, la historia que repasamos ayer, la primera acción de sus amigos fue unirse para ayudarlo. Su cuerpo estaba completamente paralizado y había sido desahuciado por los médicos. Además, los fariseos, que eran los dirigentes de la iglesia de esa época, le habían dicho que Dios lo había abandonado a causa de su pecado y que no tenía remedio.
Los hombres que lo cargaron conocían la fama de Jesús y habían sido testigos de su poder sanador. La camilla era un colchón relleno de paja, muy flexible y muy difícil de llevar, por eso se unieron los cuatro. ¿Qué los unió? El amor al prójimo, el deseo de salvar un alma, las ganas de ver a un amigo sano y feliz en Cristo Jesús, y esto nos enseña que el evangelismo no es tarea de unos cuantos, sino de todos los creyentes.
La segunda acción fue vencer todas las barreras, y la primera fue una multitud egoísta. Allí había personas que anhelaban ser curadas; sin embargo, otros habían acudido solo por mera curiosidad. Si la gente allí reunida hubiera sentido compasión por ese enfermo, le habrían dejado entrar y le habrían permitido llegar hasta donde se encontraba Jesús. Pero todos querían estar lo más cerca posible de él y no dejaban que nadie pasara.
La otra acción consistió en decidir dañar una propiedad ajena para que el paralítico pudiera llegar hasta la presencia de Jesús; pero estaban dispuestos a intentarlo todo.
Por último, esos hombres creyeron que Cristo podía sanarlo. El Evangelio de Marcos narra que «al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”» (Marcos 2: 5). Esos cuatro amigos confiaron en Jesús, aunque no vieron cómo el hombre se levantaba de su lecho. Esperaron, y luego, fueron testigos de estas palabras: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa» (Marcos 2:11).
Nuestra fe individual puede desempeñar un papel fundamental en la salvación de los demás; sin embargo, si nos unimos para ayudar, estaremos colaborando con Dios y seremos testigos de sus hechos milagrosos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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