Sábado 18 de noviembre 2023 | Devoción Matutina para Damas 2023

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2023
HIJA MIA NO TENGAS MIEDO
Arsenia Fernández-Uckele
Lecturas Devocionales para Mujeres 2023

Tu gran privilegio

«Los soldados que iban a azotarlo, al oír que Pablo era ciudadano romano, se apartaron de él. El comandante mismo tuvo miedo de haberlo encadenado». Hechos 22: 29, NBV

Cuando Pablo visitó Jerusalén por segunda vez, sus enemigos levantaron el rumor de que permitía que gentiles incircuncisos se sentaran en la sala de la sinagoga reservada solamente para ciudadanos judíos. Eso era un insulto a la comunidad judía. Con indignación desorbitada lo arrastraron fuera del recinto, planeando apedrearlo hasta matarlo. El gobierno romano, temiendo una insurrección, envió soldados armados para tomar cautivo a Pablo, quien en perfecto griego anunció su ciudadanía romana y pidió permiso para hablar al pueblo en su defensa, en idioma hebreo. Aseguró que había sido designado por Dios para llevar el mensaje a los gentiles. Al escucharlo, la muchedumbre alborotada pidió su muerte.
El tribuno no entendió el discurso en hebreo, pero dedujo que Pablo era culpable de algún delito, y ordenó que fuera azotado. El azote era una táctica para obtener respuestas del reo. El látigo tenía tres cuerdas: una de piel de buey y dos de piel de asno, secas y retorcidas. El extremo de cada cuerda llevaba una bola de plomo y a cada bola le adosaban trozos de hierro o de hueso, para aumentar el sufrimiento. La víctima era desnudada de la cintura para arriba, y atada a un poste con ambas manos unidas. Los golpes eran tan lacerantes y brutales que los tendones y los músculos quedaban a la vista; algunas veces hasta los intestinos se salían al exterior. La ley de Moisés permitía un máximo de 40 latigazos; los judíos lo redujeron a 39 para no transgredir la ley si por error contaban mal.
Los ciudadanos romanos estaban exentos de ese castigo, aunque algunos gobernantes no respetaban ese derecho y hacían azotar a los ciudadanos romanos de pueblos pequeños o provincias. Pablo defendió su derecho, y aclaró que no era de una provincia lejana sino de la gran ciudad de Tarso.
Ya estaba atado con correas para ser azotado cuando se declaró ciudadano romano, acusando al tribuno de abuso de autoridad, lo que podía costarle el puesto y ser encarcelado. El tribuno tuvo miedo.
Conoce tus derechos y hazlos respetar; quienes los violan se llenarán de miedo. Curzio Malaparte dijo: «El miedo hace a los hombres creer lo peor». Este miedo solo ataca a quien no está haciendo lo correcto. Tu gran privilegio como ciudadana del reino eterno es que no necesitas tener miedo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2023
HIJA MIA NO TENGAS MIEDO
Arsenia Fernández-Uckele
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