Sábado 14 de marzo del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026

Portada - Devoción Matutina Damas 2026

Portada – Devoción Matutina Damas 2026

Pecado contra Dios

«En esta casa no hay nadie más importante que yo. Mi patrón no me ha negado nada, excepto usted, que es su esposa. ¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios?» (Génesis 39: 9).

¿Has escuchado alguna vez el cantito infantil cuya letra dice: «Cuidadito, mis manitas, lo que tocan; cuidadito, mis manitas, lo que tocan; pues conmigo está el Señor y me mira con amor, cuidadito, mis manitas, lo que tocan»? Recuerdo que yo lo cantaba mucho cuando era niña.
No creo que la intención del compositor de este cantito fuera mostrar a Dios como un tirano que está mirando todo lo que hacemos mal para condenarnos.
Interpretaciones aparte, lo cierto es que no podemos perder de vista la omnipresencia divina; no debemos olvidar que no hay nada que podamos esconder de él.
Dios todo lo sabe y todo lo ve, aunque no porque quiera condenarnos, sino porque quiere salvarnos de nosotros mismos y de nuestra naturaleza pecaminosa.
José, un joven puro y de hermosa apariencia, estaba siendo tentado súbita, fuerte y seductoramente por la esposa de su señor. Si se resistía, corría el riesgo de ser condenado a prisión y, tal vez, incluso a muerte. Si cedía, posiblemente recibiría favores y recompensas, aunque, por supuesto, con el estrés de encubrir lo sucedido. ¿Qué haría José? ¿Daría la victoria a los principios que tan bien conocía y que guiaban su vida? Elena G. de White, en Patriarcas y profetas, describe así ese momento: «Los ángeles presenciaban la escena con indecible ansiedad» (cap. 20, pág. 210). José se mantuvo firme en sus principios. No traicionaría a su señor en la tierra, y, fueran cuales fueran las consecuencias, sería fiel a su Señor en el cielo.
Si habitualmente tuviéramos la impresión de que, donde sea que estemos y lo que quiera que hagamos, nos hallamos en la presencia de Dios -que ve y oye todo lo que hacemos o decimos y conserva un registro fiel de nuestras palabras y acciones-, tendríamos más recelo de pecar.
Podemos transgredir las leyes humanas sin ser descubiertos, pero es diferente con la ley de Dios. Cada acción, cada palabra, cada pensamiento, e incluso los motivos más íntimos de nuestro corazón son percibidos por un Testigo invisible. Él no está atento para condenarnos, sino porque desea ardientemente transformar nuestro carácter a su semejanza para que, muy pronto, estemos con él en el lugar perfecto que nos está preparando.
El argumento definitivo y más poderoso de José para no pecar fue su temor a Dios. Porque el pecado ofende al Señor. José tenía plena consciencia de la presencia divina. Tengamos nosotras también ese sentido de la presencia de Dios y, cuando seamos tentadas, digamos: «¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios?».

========================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026
SUBLIME BELLEZA
Mirian M. Grüdtner
Lecturas Devocionales para Mujeres 2026
========================
DEVOCIONALES 2026 ¡Ordena el tuyo hoy!
En librerías IADPA https://iadpa.org



(2798)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*