Sábado 1 de diciembre 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | El reto de confiar en Dios

“Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas” (Proverbios 3:5, 6).

Jabés es uno de los personajes menos mencionados en el relato bíblico. ¡Únicamente dos versículos en toda la Biblia! No es famoso por haber luchado feroces batallas ni por haber derrotado a temibles guerreros. Tampoco obró milagros ni fue un poderoso predicador. Pero fue un hombre de oración que supo encomendarse al cielo en el momento clave de su vida.

Parece que Jabés no llegó a este mundo en las mejores circunstancias. Su nombre significa ‘el que causa dolor’. Es muy probable que su infancia y adolescencia hayan estado marcadas por el sufrimiento. Pero cuando llegó a la juventud decidió orar al Señor y pedirle lo que sabía que lo haría un hombre de éxito. Fue por eso que suplicó al cielo: “¡Cómo quisiera que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no sufra yo ningún daño!” (1 Crónicas 4:10).

La bendición divina. La bendición del cielo conlleva que Dios cumpla su propósito en nuestras vidas. ¿Qué caso tiene vivir sin la bendición de Dios? Cualquier triunfo sin su bendición es engañoso y pasajero.

Extensión de la influencia para proclamar el evangelio. La presencia de Cristo “ensancha nuestro territorio” y nos permite ser mejores personas: más productivos en el trabajo, más prósperos en los negocios, más serviciales en la iglesia y mejores líderes en nuestros hogares. Un cristiano vive en un avance constante motivado por el poder del cielo.

Poder divino para apartarse del mal. El cristiano siempre debe estar en guardia, consciente de que la tentación está a la vuelta de la esquina. Hay que alejarse de riesgos innecesarios. Para eso necesitamos depender de Dios cada día.

Capacidad para disfrutar la vida. La facultad de disfrutar las bendiciones divinas y los triunfos en la vida proviene de Dios. Jabés había sufrido mucho durante su infancia, y ahora quería deleitarse en las dádivas del cielo.

¡Lo más emocionante es que Dios le concedió lo que pidió! Lo bendijo en todos sus proyectos; aumentó sus oportunidades de influencia para predicar su Palabra; lo ayudó a desarrollar una profunda fe y dependencia divina; lo orientó para que no se apartara del buen camino; y lo instruyó para disfrutar los espacios de felicidad que el cielo le concedía.

Este día es momento de tomar decisiones relevantes y suplicar al Señor su dirección. Te invito a hacer tuya la oración de Jabés para que experimentes el poder de la Palabra divina.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018

¡RENUÉVATE!

Alejandro Medina Villarreal

Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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