Notas de Elena | Sábado 8 de diciembre 2018 | La unidad en la adoración | Escuela Sabática

Sábado 8 de diciembre
Necesitamos alabar más a Dios por su “misericordia” “y sus maravillas para con los hijos de los hombres” [Salmo 107:8]. Nuestros ejercicios de devoción no deben consistir enteramente en pedir y recibir. No estemos pensando siempre en nuestras necesidades y nunca en los beneficios que recibimos. No oramos nunca demasiado, pero somos muy parcos en dar gracias. Constantemente estamos recibiendo las misericordias de Dios y, sin embargo, ¡cuán poca gratitud expresamos! ¡cuán poco le alabamos por lo que ha hecho en nuestro favor!…
Nuestro Dios es un Padre tierno y misericordioso… Él quiere que quienes vengan a adorarle se lleven pensamientos preciosos acerca de su amor y cuidado, a fin de que estén alentados en toda ocasión de la vida y tengan gracia para obrar honrada y fielmente en todo…
El alma puede elevarse hacia el ciclo en alas de la alabanza. Dios es adorado con cánticos y música en las mansiones celestiales, y al expresar nuestra gratitud nos aproximamos al culto que rinden los habitantes del cielo. Se nos dice: “El que ofrece sacrificio de alabanza me glorificará” [Salmo 50:23]. Presentémonos, pues, con gozo reverente delante de nuestro Creador, con “acciones de gracias y voz de melodía” [Isaías 51:3] (El camino a Cristo, p. 103, 104).
Nuestras reuniones deben… estar impregnadas por la misma atmósfera del cielo. No haya discursos largos y áridos ni oraciones formales simplemente para ocupar el tiempo… Ésto es ofrecer a Dios un culto aceptable. Su servicio debe ser hecho interesante y atrayente, y no dejarse que degenere en una forma árida. Debemos vivir por Cristo minuto tras minuto, hora tras hora y día tras día. Entonces Cristo morará en nosotros, y cuando nos reunamos, su amor estará en nuestro corazón, y al brotar como un manantial en el desierto, refrescará a todos y dará a los que están por perecer avidez por beber las aguas de vida (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 573).
Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida, se desechan los pensamientos pecaminosos, se renuncia a las malas acciones; el amor, la humildad y la paz ocupan el lugar de la ira, la envidia y las rencillas. La tristeza es desplazada por la alegría y el semblante refleja el gozo del cielo…
La religión que viene de Dios es la única que llevará a Dios. Para servirlo rectamente, debemos haber nacido del Espíritu divino. Este purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una capacidad nueva para conocer y amar al Señor. Nos inspirará a obedecer voluntariamente todos sus requerimientos. Esto es verdadero culto. Tal es el fruto de la obra del Espíritu Santo. El Espíritu redacta cada oración sincera, para que sea aceptable a Dios. Cuandoquiera que un alma busca a Dios, se manifiesta la obra del Espíritu, y Dios se revela a esa alma. Esos son los adoradores que él busca. Aguarda para recibirlos y convertirlos en hijos suyos (Mi vida hoy, p. 47).
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ESCUELA SABÁTICA – AUDIOS COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 11 – La unidad en la adoración
Para el 15 de diciembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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