Notas de Elena | Martes 12 de marzo 2019 | El río Éufrates se seca | Escuela Sabática

Martes 12 de marzo: El río Éufrates se seca
Nos aguarda una tremenda lucha. Nos estamos acercando a la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. Lo que ha estado controlado quedará suelto. El ángel de la misericordia está a punto de plegar sus alas, ya listo para descender del trono y dejar el mundo a merced de Satanás.
Los principados y las potestades de la tierra se han rebelado acerbamente contra el Dios del cielo. Se sienten embargados de odio contra los que sirven a Dios, y pronto, muy pronto se librará la última y gran batalla entre el bien y el mal. La tierra será el campo de batalla, o sea el escenario de la última justa y la victoria final (Mi vida hoy, p. 317).
Estas plagas no serán universales, pues de lo contrario los habitantes de la tierra serían enteramente destruidos. Sin embargo, serán los azotes más terribles que hayan sufrido jamás los hombres. Todos los juicios que cayeron sobre los hombres antes del fin del tiempo de gracia fueron mitigados con misericordia. La sangre propiciatoria de Cristo impidió que el pecador recibiese el pleno castigo de su culpa; pero en el juicio final la ira de Dios se derramará sin mezcla de misericordia…
El pueblo de Dios no quedará libre de padecimientos; pero aunque perseguido y acongojado y aunque sufra privaciones y falta de alimento, no será abandonado para perecer. El Dios que cuidó de Elías no abandonará a ninguno de sus abnegados hijos. El que cuenta los cabellos de sus cabezas, cuidará de ellos y los atenderá en tiempos de hambruna. Mientras los malvados estén muriéndose de hambre y pestilencia, los ángeles protegerán a los justos y suplirán sus necesidades. Escrito está del que “camina en justicia” que “se le dará pan y sus aguas serán ciertas”. “Cuando los pobres y los menesterosos buscan agua y no la hay, y la lengua se les seca de sed, yo, Jehová, les escucharé; yo, el Dios de Israel, no los abandonará”. Isaías 33:16; 41:17 (VM) (El conflicto de los siglos, pp. 612, 613).
Sí, sus siervos pueden confiar solo en él, sin temor, mirando a Jesús, esforzándose por obedecer sus requerimientos, abandonando todo lo que podría unirlos al mundo, ya sea que éste se oponga a ellos o los favorezca. Su éxito procede de Dios, y no fracasarán porque no disponen ni de la riqueza ni de la influencia de los impíos. Si fracasan se deberá a que no obedecieron los mandamientos de Dios, y a que el Espíritu Santo no estaba con ellos…
Nuestra única seguridad consiste en mantenernos unidos al Señor Jesucristo. Podemos permitirnos perder la amistad de los mundanos. Los que se unen con ellos para llevar a cabo sus propósitos impíos, cometen un terrible error, porque se privan del favor y las bendiciones de Dios (Cada día con Dios, p. 352).
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Notas de Elena G. de White
Escuela Sabática para Adultos
Lección 11: Para el 16 de marzo de 2019
LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS
1er. Trimestre 2019 – El libro de Apocalipsis
Narración: Maira Fermin

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