Notas de Elena | Lunes 15 de abril 2019 | Preparación para el matrimonio | Escuela Sabática

Lunes 15 de abril: Preparación para el matrimonio
Algunos de nosotros tenemos temperamento nervioso, y somos rápidos como un relámpago para pensar y obrar; pero no crea nadie que no puede aprender a ser paciente. La paciencia es una planta que crecerá rápidamente si se cultiva con esmero. Al conocernos cabalmente a nosotros mismos, y combinando nuestra firme decisión con la gracia de Dios, podremos ser vencedores y llegar a la perfección en todas las cosas sin que nada nos falte. La paciencia derrama el bálsamo de la paz y el amor en los acontecimientos de la vida hogareña…
La paciencia buscará unidad en la iglesia, la familia y la sociedad. Debemos fundir esta virtud en nuestra vida (Mi vida hoy, p. 100).
Las palabras bondadosas, alegres y alentadoras resultarán mucho más eficaces que las medicinas más poderosas. Infundirán ánimo al corazón de la abatida y desanimada esposa, y la alegría infundida a la familia por los actos y las palabras de bondad, recompensará diez veces el esfuerzo hecho. El esposo debiera recordar que gran parte de la carga de educar a sus hijos recae sobre la madre, y que ella ejerce una gran influencia para modelar sus mentes. Esto debe inducirle a manifestar los sentimientos más tiernos, y a aliviar con solicitud sus cargas. Debe alentarla a apoyarse en su afecto, y a dirigir sus pensamientos hacia el cielo, donde hay fuerza, paz y descanso final para los cansados. No debe volver a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios. Unidos, pueden aferrarse a las promesas de Dios y atraer su rica bendición sobre la familia. La falta de bondad, el espíritu de queja y la ira, apartan a Jesús de la morada. Vi que los ángeles de Dios huirán de una casa donde se pronuncian palabras desagradables y se manifiesta inquietud y disensión (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 276).
Es mucho más seguro conducirse reflexivamente en estos asuntos. Tómese suficiente tiempo para observar cada punto, y no confíe en su propio juicio, sino más bien permita que su madre, que lo ama, su padre y los amigos confidentes ponderen a la persona hacia la cual se siente inclinado. No confíe en su juicio, tampoco se case con alguien que usted sabe que no será una honra para sus padres, [sino] con alguien que revele inteligencia, que posea valor moral. La joven que ofrece sus afectos a un hombre y llama su atención por medio de avances amorosos, rondando por donde pueda para ser vista por él, no es la joven con la cual usted debe asociarse, a menos que usted sea un hombre rudo…
Sería mucho mejor no casarse que hacerlo infortunadamente. Busque el consejo de Dios en todos estos asuntos. Actúe con calma y sea sumiso a la voluntad de Dios con el fin de no entrar en un estado febril de excitación que, por sus ataduras, lo descalifique para su servicio (Testimonios acerca de la conducta sexual, adulterio y divorcio, pp. 25, 26).
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Notas de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 3: Para el 20 de abril de 2019
PREPARÉMONOS PARA EL CAMBIO
2er. Trimestre 2019 – Las Etapas Familiares
Narración: Maira Fermin

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