Notas de Elena | Lunes 10 de diciembre 2018 | La adoración falsa | Escuela Sabática

Lunes 10 de diciembre: La adoración falsa
Satanás seduce hoy día a los hombres como sedujo a Eva en el Edén, lisonjeándolos, alentando en ellos el deseo de conocimientos prohibidos y despertando en ellos la ambición de exaltarse a sí mismos. Fue alimentando esos males como cayó él mismo, y por ellos trata de acarrear la mina de los hombres. “Y seréis como Dios —dijo él—, conocedores del bien y del mal”. Génesis 3:5 (VM). El espiritismo enseña “que el hombre es un ser susceptible de adelanto; que su destino consiste en progresar desde su nacimiento, aun hasta la eternidad, hacia la divinidad” … Un maestro espiritista dijo cuándo “la conciencia espiritual” se despertó en él: “Todos mis semejantes eran semidioses no caídos”. Y otro dice: “Todo ser justo y perfecto es Cristo”.
Así, en lugar de la justicia y perfección del Dios infinito que es el verdadero objeto de la adoración; en lugar de la justicia perfecta de la ley, que es el verdadero modelo de la perfección humana, Satanás ha colocado la naturaleza pecadora del hombre sujeto al error, como único objeto de adoración, única regla del juicio o modelo del carácter (El conflicto de los siglos, p. 542).
El día señalado había llegado, y la inmensa multitud se hallaba reunida, cuando recibió el rey la noticia de que los tres hebreos a quienes había puesto sobre la provincia de Babilonia habían rehusado adorar la imagen… Lleno de ira, el monarca los llama a su presencia, y señalando el homo flamígero, les dice cuál será el castigo para ellos si rehúsan obediencia a su voluntad.
En vano fueron las amenazas del rey. No pudo desviar a estos nobles hombres de su lealtad al gran Gobernante de las naciones. Ellos habían aprendido a través de la historia de sus padres que la desobediencia a Dios es deshonor, desastre y mina; que el temor del Señor es no solamente el comienzo de la sabiduría, sino el fundamento de toda verdadera prosperidad. Miran con calma el homo ardiente y la turba idólatra. Ellos han confiado en Dios, y él no les faltará ahora. Su respuesta es respetuosa, pero decidida: “Sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. Daniel 3:18 (La edificación del carácter, p. 35).
El Señor presenta su supremacía. Pero Satanás bien sabe que el culto del Dios viviente eleva, ennoblece y ensalza a una nación. Él sabe que el culto a los ídolos no eleva, sino que degrada las ideas de los hombres al asociar con el culto lo que es vil y corrupto. Se empeña continuamente en apartar la mente del único Dios verdadero y viviente…
Que los hombres adoren y sirvan al Señor Dios, y solo a él. No se ensalce el orgullo egoísta ni sea servido como un dios. No se haga del dinero un dios. Si la sensualidad no es mantenida bajo el control de las facultades superiores de la mente, las bajas pasiones gobernarán al ser. Cualquier cosa que se convierta en objeto de atención y admiración indebidas, que absorba la mente, es un dios que se escoge antes que al Señor. Dios es un escudriñador del corazón. Él distingue entre el verdadero servicio del corazón y la idolatría (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1167).
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ESCUELA SABÁTICA – AUDIOS COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 11 – La unidad en la adoración
Para el 15 de diciembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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