Notas de Elena | Jueves 21 de febrero 2019 | La estrategia de Satanás | Escuela Sabática

Jueves 21 de febrero: La estrategia de Satanás
La obra de Satanás como acusador empezó en el cielo. Esta ha sido su obra en la tierra desde la caída del hombre, y será su obra en un sentido especial mientras nos acercamos al fin de la historia de este mundo. A medida que ve que su tiempo se acorta, trabaja con mayor ardor para engañar y destruir. Se aíra cuando ve en la tierra un pueblo que, aun con su debilidad y carácter pecaminoso, tiene respeto por la ley de Jehová. Está resuelto a hacer que ese pueblo no obedezca a Dios. Se deleita en su indignidad, y tiene lazos preparados para cada alma, a fin de que todos queden entrampados y separados de Dios. Trata de acusar y condenar a Dios y a todos los que luchan por llevar a cabo sus propósitos en este mundo, con misericordia y amor, con compasión y perdón.
Toda manifestación del poder de Dios en favor de su pueblo despierta la enemistad de Satanás. Cada vez que Dios obra en su favor, Satanás y sus ángeles obran con renovado vigor para lograr su ruina. Tiene celos de todos aquellos que hacen de Cristo su fuerza. Su objeto consiste en instigar al mal, y cuando tiene éxito arroja toda la culpa sobre los tentados. Señala sus ropas contaminadas, sus caracteres deficientes. Presenta su debilidad e insensatez, su pecado e ingratitud, su carácter distinto al de Cristo, que ha deshonrado a su Redentor. Todo esto lo presenta como un argumento que prueba su derecho a destruirlos a voluntad. Se esfuerza por espantar sus almas con el pensamiento de que su caso no tiene esperanza, que la mancha de su contaminación no podrá nunca lavarse. Espera destruir así su fe, a fin de que cedan plenamente a sus tentaciones, y abandonen su fidelidad a Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 132).
Se me ha mostrado que Satanás no ha sido tonto ni negligente durante todos estos muchos años desde su caída, sino que ha estado aprendiendo. Se ha hecho más artero. Sus planes se han cimentado, y están más disfrazados bajo un manto religioso a fin de esconder su deformidad. El poder de Satanás ahora para tentar y engañar es diez veces mayor a lo que era en los días de los apóstoles. Su poder ha aumentado, y aumentará más aun, hasta que se le es quitado. Su enojo y su odio se han reforzado a medida que se le acorta el tiempo en que podrá obrar.
Dios sabe cómo obra Satanás, y envía sus ángeles para velar sobre sus hijos, para protegerlos del poder del diablo. La batalla entre los ángeles de Dios y los ángeles del diablo ocurre de continuo. Los ángeles de Dios están revestidos con la armadura completa, la panoplia del cielo, y aunque están rodeados por enemigos fieros, no tienen ningún temor, porque están cumpliendo la voluntad de su Comandante amado. Entran a los lugares más tenebrosos a fin de rescatar a los hijos de Dios de las trampas de Satanás, y su presencia causa el retiro de los ángeles malvados. A medida que los ángeles malvados son derrotados, expresan terribles maldiciones contra las injusticias de Dios y contra sus ángeles (Spiritual Gifts, t. 2, p. 277).
Viernes 22 de febrero: Para estudiar y meditar
El conflicto de los siglos, “Las asechanzas del enemigo”, pp. 572- 585.
Alza tus ojos, “La palabra de Dios es veraz”, p. 350.
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Comentarios de Notas de Elena G. de White
Escuela Sabática para Adultos
Lección 8: Para el 23 de febrero de 2019
SATANÁS, UN ENEMIGO DERROTADO
1er. Trimestre 2019 – El libro de Apocalipsis
Narración: Maira Fermin

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