Miércoles 9 de febrero 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
Lecturas Devocionales para Mujeres 2022

Culpa y responsabilidad

«“Rabí, ¿por qué nació ciego este hombre?”, le preguntaron sus discípulos. “¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres?”. “No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres” contestó Jesús. “Nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él”» (Juan 9:2-3, NTV).

Yo estaba sentada en el autobús 321, yendo al trabajo. Detrás de mí, una mujer y un hombre hablaban acerca de Jessica. La mujer decía que estaba muy enojada con su amiga, Jessica, porque estaba siendo negligente con sus hijos: no los llevaba a la escuela, ni los educaba en casa. Decía que, aunque Jessica tenía poco dinero, continuaba pagando los gastos del auto de su exnovio. Finalmente, la mujer le dijo al hombre sentado detrás de mí: «Entiendo que esté deprimida porque su padre falleció, ¡pero Jessica no tiene tiempo para estar deprimida!». Esa última oración me persiguió todo el día, zumbando en mi mente como un tábano. La depresión, así como otros trastornos de la ansiedad, no pide permiso para llegar, ni busca un día libre en tu calendario. Amontonar culpa sobre los hombros de una persona deprimida es un acto de crueldad. Sin embargo, es útil comprender que existe una diferencia entre culpa y responsabilidad.
En su artículo «Trauma Is Not Your Fault, but Healing Is Your Responsibility» [El trauma no es culpa tuya pero sanarlo es tu responsabilidad], la autora Brianna Wiest escribe: «Aunque [el evento traumático] no fue nuestra culpa, sanar las consecuencias siempre recaerá sobre nosotros; y en lugar de verlo como una carga, podemos aprender a verlo como un extraño don». Todas cargamos heridas y traumas del pasado, pero a menos que dejemos de apuntar con el dedo y aceptemos la responsabilidad de sanar, vamos a contagiar a otros con nuestro dolor y nos perderemos la oportunidad de vivir mejor.
Asumir la responsabilidad de sanar nuestras heridas es un regalo extraño, envuelto en papel sucio y arrugado. Sin embargo, desenvolver ese paquete, como escriben Gen y Peter Scazzero en La mujer emocionalmente sana, puede ser lo mejor que hagamos: «Permitirme sentir mi propia tristeza me ha permitido ser más compasiva con la tristeza de los demás. Ahora estoy convencida de que este es uno de los mejores regalos que tengo para dar».

Señor, sáname; usa lo que me sucedió para tu poder
y gloria. Aunque no haya sido mi culpa,
acepto mi responsabilidad en el proceso de sanidad.
Ayúdame a buscar ayuda, a ser paciente, a dar un paso más.
No quiero huir de mis responsabilidades.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
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