Miércoles 5 de septiembre 2018 | Devoción Matutina Damas

Liberación

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor» (Efe. 6:4).

Noté que él siempre estaba solo. No pronunció una palabra, ni una, por un largo período de tiempo. ¿Quién es este niño?, me preguntaba. ¿Qué hacía en aquella cárcel, entre tantos hombres mayores? Había una institución para adolescentes… ¿por qué estaba él allí? ¿Por qué nunca asistía a las sesiones de aconsejamiento? No podía sacarle los ojos de encima.
Un día, uno de los hombres más grandes habló con él y, tomándolo de la mano, lo trajo a uno de los grupos de aconsejamiento. El niño fue con él dócilmente y se sentó. No mucho después, pidió una Biblia. Le di una y la abrazó sobre su corazón. Muchos de los otros hombres me dijeron después que la llevaba con él a todas partes. Cuando salían al patio, mientras los demás jugaban a la pelota, él buscaba un rincón tranquilo y leía su Biblia. Pasó muchos meses tras las rejas.
Finalmente, su caso compareció ante el juez. Por supuesto, él debió de haber estado asustado. Temprano a la mañana, cuando el agente fue a buscarlo, lo encontró sobre sus rodillas, sujetando la Biblia con fuerza y orando. El juez lo miró con compasión, cuando se sentó en la sala de audiencias al lado de su abogado. Allí estaba, un niño de catorce años. El abogado lo instó a sacarse la camisa y mostrar la espalda al tribunal. El rostro del juez empalideció, porque la espalda del niño tenía tantas cicatrices entrecruzadas que no se veía ni un poco de su piel natural. Cuando el juez recuperó la compostura, le dijo, con lágrimas en los ojos: “Ponte la camisa y vete a casa». Me dijeron que no había un par de ojos secos en aquella sala.
La historia era que el padre del niño, un alcohólico que llegaba ebrio a su casa cada sábado por la noche, los golpeaba a él y a su madre sin misericordia. Una noche, cuando su padre estaba a punto de matar a su madre por tanta brutalidad, el niño tomó un cuchillo de cocina y mató a su padre de una puñalada. Su madre terminó en el hospital y él, en la cárcel.
Se encontró solo, asustado y encarcelado. No habló con nadie hasta que pidió la Biblia, que leyó constantemente. Se reencontró con su madre y la animó a ir juntos a la iglesia. Ahora son fíeles al Señor, quien les dio liberación.
Den gracias al Señor, porque él es bueno: su gran amor perdura para siempre.

DAISY SIMPSON
ha sido consejera e instructora del ministerio carcelario de su iglesia en Nueva York, EE. UU.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018
BENDECIDA
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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