Miércoles 5 de diciembre 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | Fe para sobrevivir

 “El temor del Señor alarga la vida, pero los años del impío son acortados” (Proverbios 10:27)

A lo largo de mi vida me ha tocado padecer varios terremotos, especialmente en la Ciudad de México. Recuerdo con terror cada uno de ellos. Me faltan palabras para describir la angustia, la desesperación, la fragilidad e impotencia que se siente durante un movimiento sísmico. De pronto escuchas el bramido de la tierra y cómo los edificios empiezan a sacudirse crujiendo sus paredes. Hay que actuar de inmediato.

Me acuerdo que una noche estudiaba tranquilamente en mi escritorio cuando de pronto empezó a temblar. El apartamento se bamboleaba de manera preocupante. Mi hija mayor, entonces tenía cuatro años, corrió espantada a mis brazos en medio del terremoto. Cuando las paredes empezaron a crujir me di cuenta de que el edificio podría derrumbarse. Estábamos en un cuarto piso y no daría tiempo de evacuarlo. Así que ambos nos guarecimos debajo del escritorio. No puedo describir la profunda vulnerabilidad que sentí en ese lugar con mi hija en mis brazos mientras pasaba el seísmo. En ese momento supliqué al cielo: “¡Sálvame, que perezco!” Gracias a Dios la situación no pasó a mayores.

Los terremotos que he vivido me recuerdan mi enorme fragilidad, lo efímera que es la existencia humana, los elementos que verdaderamente valen la pena en este mundo. Sí, una experiencia de esa naturaleza te ayuda a ubicar tus prioridades y te recuerda que tu vida en este planeta depende de la misericordia divina.

Los vaivenes de este mundo nos distraen de los elementos más valiosos de la vida. Pero Dios tiene muchas formas de mostrarnos la profunda necesidad que tenemos de su presencia. No creo que sea necesario padecer un terremoto para ser conscientes de su cuidado. Sin embargo, creo que es muy sano reconocer a menudo nuestra vulnerabilidad y lo mucho que necesitamos del Padre celestial. Cuando uno de sus hijos suplica al cielo ayuda, el Señor ha logrado una gran victoria en el orgulloso corazón humano.

¿Hay un terremoto en tu vida sentimental? ¿Acaso tu vida espiritual está a punto de sucumbir al pecado? ¿O tus convicciones cristianas están siendo fuertemente sacudidas? Es tiempo de buscar al único que puede dar tranquilidad a tu vida y reordenar tus prioridades. ¡Clama a él ahora mismo! Es tiempo de orar, confesando tus debilidades al Señor, reconociéndote frágil y vulnerable al pecado. Entonces él te dará la fuerza que necesitas para superar la crisis.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018

¡RENUÉVATE!

Alejandro Medina Villarreal

Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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