Miércoles 4 de julio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de sabiduría – 2

Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro. Salmo 91:4.

Debajo de sus alas hallas refugio” (Sal. 91:4, LBLA). Esta traducción del texto original se acerca más profundamente a la metáfora hebrea, que expresa vividamente las emociones y los pensamientos humanos. El acto de refugiarte es un acto de fe. La fe es el refugio de Dios, pero también es la acción del desvalido antes los riesgos de la vida de buscar refugio en Dios. La fe no es el mero asentimiento intelectual de una creencia; es la acción de huir hacia Dios. Siempre. Es el acto de lanzarse en oración cada día en los brazos de Dios.

¡ Qué bello es nuestro texto! Expresa en forma vivida, intensa, pintoresca, iluminadora, cuál es la esencia misma y la urgencia y el valor de lo que llamamos fe. El Antiguo Testamento está lleno de metáforas que describen la esencia de la fe, cuyo significado el Nuevo Testamento traduce con otras metáforas: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo” (Juan 10:9). Pero es la misma fe en ambos testamentos. Refugiarse en Dios es “cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hech. 16:31).

La fe es el acto de refugiarse en los méritos de Jesús para ser salvo, y para tener poder ante el mal. La metáfora de las alas nos habla indirecta y elocuentemente de los peligros que nos rodean. ¡Gracias, Señor, porque eres nuestro refugio en un mundo de maldad!

Podemos saber mucho acerca de la seguridad del refugio, de cuán bueno es estar allí, pero nunca correr hacia él, jamás entrar por la Puerta de la salvación. La fe es el acto de reunir todos los poderes de mi naturaleza para lanzarme a los brazos de Dios, para refugiarme bajo la sombra de sus alas. A menos que hagamos esto, seremos vulnerables a las fuerzas del mal que combaten fuera y dentro de nosotros.

No es el vuelo lo que nos hace inexpugnables, sino el Refugio divino. No es mi mano extendida la que me sostiene, sino la Mano que mi mano toma.

Jesús suspira porque vayas bajo sus alas (ver Mat. 23:37). Vuela hacia él en oración cada día, cuando estés herido, o aun cuando creas que estés sano. ¡El es tu refugio!

Oración: Señor, siempre quiero huir hacia ti.

Devoción matutina para adultos 2018

Las oraciones más poderosas de la biblia

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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