Miércoles 3 de enero 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | La fiesta del sueño

«Solo en Dios halla descanso mi alma: de él viene mi esperanza» (Salmo 62:5, NVI).

Ahora que han pasado los días de fiesta más emocionantes, ¿no tienes un poco de síndrome posvacacional? Habiendo dejado atrás Nochebuena, Navidad y Nochevieja, parece que no va a suceder nada interesante hasta primavera, ¿verdad? Pues antes de que empieces a pensar que este va a ser un día aburrido, déjame decirte que el 3 de enero también es un día de fiesta. Hoy es el día ofíciaaaal… (redoble de tambores) ¡¡¡del sueño!!! Así es, dormilón, has escuchado bien. Rinde hoy homenaje a la alegría de dormir una agradable y larga siesta. Bueno, está bien, quizás dormir no sea lo bastante emocionante como para dedicarle un día entero de vacaciones, pero según la Biblia, el descanso es realmente importante.
Cristo mismo habló a sus discípulos de la necesidad de descansar después de los momentos de mucha ocupación. Tras un día dedicado a enseñar y ayudar a los demás, Jesús les dijo: «Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo» (Marcos 6: 31). Además, en la Biblia se menciona otro tipo de descanso, el del sábado. Es tan importante que forma parte de la lista de los diez principales de Dios, es decir, de los Diez Mandamientos. El cuarto mandamiento dice que incluso Dios, el Creador, descansó el séptimo día: «Porque el Señor hizo en seis días el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el día séptimo. Por eso el Señor bendijo el sábado y lo declaró día sagrado» (Éxodo 20: 11). Si Dios, que no se cansa, descansó el sábado, ¿cuánto más importante es que nosotros lo hagamos, para que carguemos las baterías?
Pero no pienses que descansar significa simplemente dormir más, o dormir una siesta (¡Qué aburrido!): descansar tiene un significado mucho más amplio. Descansar el sábado significa tomarse un tiempo libre del trabajo, los estudios o los quehaceres, sin sentirse culpable. Eso está genial, ¿verdad? También nos permite disponer de tiempo para disfrutarlo con los amigos, la familia y con Dios, y ese es un motivo de celebración. Por ello, creo que el descanso efectivamente merece un día de fiesta.

Ponlo en práctica: En lugar de estar deseando que pase rápidamente el sábado, piensa en maneras de hacerlo tan especial que no quieras que termine. ¿Qué tipo de actividad puedes planear que te ayude a sentirte más cerca de Dios?

Ponlo en oración: Da gracias al Señor por haberte regalado tiempos en tu vida para la actividad y también para el descanso.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y entonces…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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