Miércoles 28 de febrero 2018 | Devoción Matutina Adultos

Nuestra amistad con Cristo

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018 FUENTES DE VIDA David Javier Pérez Lecturas devocionales para Adultos 2018

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

«Vuelve ahora en amistad con Dios y tendrás paz; y la prosperidad vendrá a ti». Job 22: 21

Una amistad es una relación franca y sincera entre dos personas, donde el afecto es recíproco y se profundiza con el tiempo que se comparte. La amistad a la que Job hace referencia es la que se forma mediante un compromiso. Job nos invita a entablar una amistad con Dios. El compromiso para dar inicio a una amistad conlleva dedicación, tiempo, esfuerzo y amor. Anteriormente éramos enemigos de Dios, pero fuimos reconciliados por la muerte de su Hijo para ser salvos (Romanos 5: 10-11).

Entre Jesús, Lázaro, Marta y María hubo una amistad sincera que se solidificó porque establecieron un compromiso con Dios. Cuando Lázaro enfermó, enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que amas está enfermo» (Juan 11:3). Ellos se comunicaban constantemente y tenían una relación muy estrecha, así que cuando Lázaro murió, Jesús dijo: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo» (vers. 11).

La amistad con Cristo requiere un compromiso de comunicación por medio de la oración, la lectura de la Palabra de Dios y realizar actividades en las que él esté presente. La mejor manera de ser amigos es amarnos unos a otros y poner la vida por los demás: «Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos» (Juan 15:12-13, NVI).

Se cuenta que dos jóvenes hacían planes para casarse, cuando inesperadamente estalló la guerra en su país. El joven fue llamado a defender a su patria. Al principio, la novia recibía cartas todas las semanas, pero un día dejaron de llegar y ella pensó que él había muerto en batalla. De pronto, recibió una carta con una letra que no era la del chico, que decía: «Querida Marta, te escribo estas palabras por medio de un amigo, ya que estoy convaleciente en el hospital. Quiero decirte que he perdido los dos brazos y frente a mi imposibilidad de mantener una familia, deseo que te sientas libre de romper nuestro compromiso». La novia viajó hasta el hospital en medio del peligro y, cuando llegó, le dijo: «No tienes brazos, pero yo sí. No tienes manos, pero yo sí. No podrás trabajar para sostener el hogar pero yo trabajaré en tu lugar, porque te amo y quiero casarme contigo».

Hoy, Dios nos ofrece su amistad sin condiciones. ¿Cómo responderemos a él?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

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