Miércoles 27 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | La vez que tuvimos un jacuzzi

“¿Quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo?” (Lucas 14:28, NTV).

Durante una semana, mi esposo y yo fuimos dueños de un jacuzzi. Hubo una gran venta de mobiliario de personas que se mudaban, de manera que fuimos a echar un vistazo y nuestros ojos descubrieron un tesoro: un jacuzzi precioso, reluciente y para ocho personas. Valía miles de dólares, pero querían deshacerse de él por tan solo quinientos. ¡Greg y yo estábamos eufóricos! Sacamos algo de nuestros ahorros y lo compramos inmediatamente, porque nuestro amigo Seth también le había echado el ojo, ¡y no queríamos quedarnos sin él! Los dueños estaban contentos de venderlo, su único requisito era que teníamos que encontrar la manera de transportarlo. De camino a casa, celebramos nuestra buena suerte y nos felicitamos por ser los orgullosos propietarios de un jacuzzi. Nos imaginábamos deleitándonos en nuestra adquisición durante las noches de nieve de Michigan. ¡Seríamos la envidia de nuestros amigos!
Pero entonces, caímos en la cuenta… ¿cómo íbamos a trasladar aquel trasto? ¿Dónde lo pondríamos? Nuestra casera nunca permitiría que lo instaláramos en el pasto. Además, cuando nos mudáramos al siguiente año, ¿qué haríamos con él? Empezamos a sospechar que habíamos cometido un terrible error y tuvimos la certeza cuando vimos lo mucho que costaría llevarlo a casa. Estábamos desesperados. Greg anunció el jacuzzi en Internet y, afortunadamente, lo vendimos en un par de días sin tener que moverlo un centímetro. Esa fue la única semana de nuestro matrimonio en la cual fuimos propietarios de un jacuzzi. De vez en cuando, Greg me mira y dice: “¿Te acuerdas esa semana en que tuvimos un jacuzz?”
¡ Y nos reímos de lo tontos que fuimos!
Si eres listo, no comprarás artículos enormes sin pensarlo bien antes. Primero, considera el precio, como Jesús nos aconseja arriba: “¿Lo puedes pagar?” “¿Qué otros gastos te supondrá?” Sin embargo, Jesús no está hablando de jacuzzis, sino de lo que cuesta ser su discípulo. Esto también es una decisión vital que requiere cuidadosa meditación, ya que te costará algo. Te costará lo que en el mundo se considera diversión y libertad, pero piensa en lo mucho que te costaría no pertenecer a Jesús cuando regrese en las nubes. Calcula hoy el costo y elige sabiamente.
MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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