Miércoles 18 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | ¿Una mujer puede hacer eso?

«Jesús le dijo: «Ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes»» (Juan 20: 17).

Durante los tiempos bíblicos, el mundo funcionaba siguiendo el sistema patriarcal (en otras palabras, era un mundo de hombres). Los hombres consideraban inferiores a las mujeres en muchos sentidos. Jesús, sin embargo, no era un hombre común. Trataba a las mujeres como si fueran tan valiosas como los hombres.
He aquí un ejemplo. Excepto en contadas excepciones, las mujeres no podían servir como testigos frente a un jurado. Los hombres no creían que se pudiera confiar en las mujeres a la hora de dar testimonios precisos y útiles. No obstante —presta atención a esto— Jesús escogió a una mujer como testigo de lo que podría ser el acontecimiento más importante de la historia: su resurrección.
Después de que Jesús resucitó de entre los muertos, podría haber ido y golpeado la puerta principal de Pilato y haber anunciado: «¡Estoy vivo!». Podría haber hecho una entrada triunfal mediante un elaborado desfile que anunciara su resurrección. O podría haber aparecido en el cielo para que todo el mundo pudiera verlo. Pero no eligió ninguna de esas opciones. En su lugar, le pidió a una mujer que llevara el testimonio que nos cambiaría la vida a todos. He aquí cómo sucedió. Después de la resurrección, Jesús encontró a María Magdalena llorando a la entrada de la tumba. Cuando ella se dio cuenta de quién estaba frente a ella, él le dio un encargo muy importante. «Jesús le dijo: “No me retengas, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes. Entonces María Magdalena fue y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también les contó lo que él le había dicho”» (Juan 20: 17-18).
Jesús dio una importante misión a una persona que nadie más pensaba que pudiera llevarla a cabo. Él ve un valor y un potencial asombroso tanto en hombres como en mujeres. No te preocupes por lo que la gente piense que puedes o no puedes hacer. ¡Si Dios quiere que hagas algo, te dará la oportunidad y la capacidad de hacerlo!

Ponlo en práctica: Si sientes que Dios te llama a hacer algo, no lo dudes. Él cree en ti y te ayudará a lograr lo que te llama a hacer.

Ponlo en oración: Agradece a Dios por darte oportunidades en la vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y entonces…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

Compartir
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*