Miércoles 10 de Octubre 2018 | Devoción Matutina Damas

“No robes”

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018MATUTINA PARA DAMAS 2018 BENDECIDA Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

“El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre” (Ecl. 12:13).

Un día, durante mi devoción matutina, reflexioné en el Sermón del Monte (Mat. 5). En él, Jesús dio detalles específicos sobre qué significa guardar los Mandamientos, ya que guardar los Diez Mandamientos va más allá de una limitada interpretación literal. Es mucho más fácil quebrantar cualquiera de los diez de lo que uno piensa. Hace poco, tuve una experiencia que me abrió los ojos a cuán fácil es quebrantar el octavo: “No robarás”.
Nunca pensé que yo fuera una ladrona. Devuelvo mi diezmo, y también doy ofrendas a varias organizaciones benéficas y departamentos de la iglesia. De hecho, como secretaria de iglesia, manejo dinero semanalmente en un sistema de rotación, y no tengo la tentación de quedarme ni con un poco: no tengo ni una veta cleptómana. Sin embargo, mis ojos se abrieron un día que fui a la ferretería a comprar bombillas para una amiga.
Como solo necesitaba seis bombillas, no tomé un canasto para llevarlas. Tomé las seis cajitas del estante, pero en el proceso una se me resbaló y cayó al piso. “Oh, no”, murmuré. “Me pregunto si se habrá roto el filamento”. No sería justo para mi amiga pagar una bombilla rota. Aunque me dé vergüenza reconocerlo, se me cruzó la idea de volver a poner la cajita en el estante y agarrar otra. Nadie estaba cerca como para escuchar o ver lo que había sucedido. Pero en un instante, las palabras “¡No robarás!” se cruzaron por mi mente.
Fui hasta la caja registradora, y dije a la cajera que se me había caído un paquete y me preguntaba si ella tenía alguna forma de probar la bombilla, para ver si todavía funcionaba. Si no funcionaba, igualmente pagaría por aquella, pero tendría que comprar otra más, para reemplazarla.
Ella me miró con extrañeza, pero no tuve problema con eso. Me fui del negocio sin un atisbo de la culpa que hubiera sentido de haber sucumbido a la tentación. Llevé las bombillas a mi amiga con la conciencia tranquila.
“Dichos[a] [la mujer] que teme al Señor, [la] que halla gran deleite en sus mandamientos” (Sal. 112:1).

EDITH FITCH
es maestra jubilada y vive en Alberta, Canadá. Trabaja como voluntaria en los archivos del Canadian University College

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018
BENDECIDA
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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