Martes 7 de agosto 2018 | Devoción Matutina Damas

Rebeca: «La que une»

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018MATUTINA PARA DAMAS 2018 BENDECIDA Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

«Dichoso el que resiste lo tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman» (Sant. 1:12).

El viernes 7 de agosto de 2009, a la tardecita, nació mi querida hija: Rebeca, ¡la hija prometida! Era hermosa y alegre, pero tenía dos problemas congénitos: un quiste en las encías y un canal en el corazón, que debería haberse cerrado a las ocho semanas, pero no había sido así. Por lo tanto, necesitaba pasar por el quirófano para solucionar los dos problemas. La primera operación, cuando tenía dos meses, fue rápida y sencilla. Volvimos a casa el mismo día. Sin embargo, la corrección cardíaca, cuando tenía cuatro meses, fue una verdadera prueba de fuego para mi esposo y para mí.

Lo que al principio era una simple operación, se plagó de complicaciones, comenzando con una laringitis grave por la intubación, que se convirtió en un paro respiratorio: además de cuatro días de intubación, sufrió una infección urinaria, presión arterial alta persistente, anemia, sangrado gastrointestinal, y una tercera intubación por una infección general.

Mi hija estaba, literalmente, pasando por el valle de sombra de muerte, y mi fortaleza física y psíquica estaba al límite. Mi cuerpo ya no reaccionaba. No tenía hambre: no tenía sed. Oraba sin cesar y muchos oraron conmigo. Rebeca pasó veinte días en el hospital, trece de los cuales estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica.

Fue un período de gran aflicción para mí. Nunca había experimentado tales sentimientos. Sin embargo, el Señor liberó a mi bebé de todas las enfermedades y me sostuvo con su fuerza. Varias veces le pregunté por qué estaba sucediendo aquello. Dios, en su bondad infinita, reemplazó el «por qué» de mi corazón con un “para qué». Rebeca llegó para unirme más a Dios: para que pudiera desarrollar el fruto del Espíritu, algo por lo cual había orado los últimos años; para que pudiera dejar todas mis ansiedades en las manos del Señor: para que pudiera aprender a alabarlo en tiempos de calma y en tiempos de angustia; para romper mi arrogancia y mi orgullo, y recrearme en él. Por sobre todo, para prepararme para la segunda venida de Cristo.

Ahora puedo agradecer al Señor por haberme hecho pasar por su fuego refinador. ¡Cuánto nos ama! Bendito sea el Dios de Israel, el Dios de los milagros, ¡el Dios de nuestra salvación!

SUZI DAVID ARANDAS

es profesora de Historia y vive en San Pablo, Brasil.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA

Ardis Dick Stenbakken

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