Martes 3 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | El secuestro de Bobecia

«En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios» (Juan 1:1).

Probablemente sea la peor película de la historia. «El secuestro de Bobecia» es un cortometraje filmado de noche en las vías del tren, en el centro de Lincoln, Nebras- ka. El argumento es horroroso, los personajes flojos y el final carece de sentido; sin embargo, fui yo quien la rodó. No sola, sino con mis mejores amigas de la universidad. Por aquel entonces, nos hacíamos llamar las «Boyz» por algún motivo que olvidamos hace tiempo, y esa película era nuestro mayor orgullo.
El lamentable intento de película presenta a mi mejor amiga, Alicia, como Bobecia, una estrella de rock a quien dos delincuentes, Jen y yo, secuestramos y atamos a las vías del tren. April y Katie aparecen en escena como una periodista y una detective, mientras que Amanda, la nerviosa testigo, ve el terrible suceso porque pasaba por allí en bicicleta. De vez en cuando aparecen Patty, Eunice y April, mirando a la cámara sorprendidas. Como digo, una película malísima. Sin embargo, a mí me encanta. La he visto tantas veces que he perdido la cuenta y, cada vez que lo hago, me río muchísimo. Pero es que, para mí, es más que una película: es un recuerdo, una tarde de locura juvenil que ha quedado congelada en el tiempo gracias a una vieja cámara de video. Atesoro esa película porque atesoro a mis amigas. A veces, las llamo cuando echo de menos estar con ellas.
Me pregunto si así es como se sintió Juan cuando se sentó a escribir sus recuerdos de la vida de Jesús. ¿Echaba de menos a su Amigo? Quizás algunos recuerdos lo hicieron sonreír. Juan, que fue uno de los tres amigos más cercanos de Jesús, escribió un evangelio que es muy diferente de los demás. Comienza, no con la genealogía o la historia del nacimiento de Jesús, sino afirmando que Jesús es Dios. Qué manera contundente de empezar por parte de un hombre que vivió con él. Si Juan, que durmió en las mismas casas que Jesús, caminó incontables kilómetros a su lado y comió muchas veces con él, estaba convencido de que Jesús era Dios, tal vez debamos hacerle caso, ¿no crees?
Cuando leas el libro de Juan, házlo en primer lugar como la Palabra de Dios, pero también como la historia de un hombre que echa de menos a su gran Amigo. ¿Estás buscando hoy a Jesús o a un amigo?
En el Evangelio de Juan, los encontrarás a los dos.
MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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