Martes 28 de agosto 2018 | Devoción Matutina Damas

Prueba a Dios

               

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018MATUTINA PARA DAMAS 2018 BENDECIDA Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

“Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde’ (Mal. 3:10).

Las palabras “No robes” (Éxo. 20:15) y “¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! […] En los diezmos y en las ofrendas” (Mal. 3:8), me golpeaban como granizo cada vez que recibía mi escaso salario. Además, una suave voz, como una gotera continua en un día de lluvia, seguía insistiéndome, hasta que las gotas caían con menor y menor frecuencia; y finalmente se detuvieron. Me puse cómoda en mi deshonestidad.

No había devuelto el diezmo por un tiempo. ¿Cómo podía compartir mi escaso sueldo con la iglesia? No solo trabajaba por un salario mínimo, sino que también mi empleador me recordaba que pronto me quedaría sin trabajo. Vivía en un pueblo pequeño y había muy pocas posibilidades de trabajo. Mi salario apenas cubría las necesidades más básicas. El diezmo no estaba en mi presupuesto.

La frustración me abrumaba. ¿Qué alternativas tenía? Quizá podía volver a estudiar; pero eso requería pagar las clases. Luego de pensar y orar seriamente, decidí correr el riesgo. Me inscribí en una universidad estatal. El Señor es sufrido, y estiró mi salario para que incluyera los gastos de educación. Había muchos desafíos, pero Dios estaba conmigo.

Entonces, un sábado, un pastor visitante predicó sobre la mayordomía. Ese granizo cayó nuevamente sobre mi cabeza. Pero esta vez la voz era clara y fuerte: “Me están robando en los diezmos y en las ofrendas”. Cuando se hizo un llamado al compromiso respondí y. al volver a mi departamento, caí sobre mis rodillas. Abrí mi Biblia en Malaquías 3:8 al 11, los versículos que había leído el pastor. Mi decisión fue final: probaría a Dios; no dudaría. Comencé a devolver el diezmo y permanecí fiel en mi promesa. Y el “aceite del jarro” nunca se terminó; siempre había suficiente para “llenar la tinaja” (1 Rey. 17:16).

Al terminar mi curso, comencé a buscar trabajo. Dos días después de mi última entrevista, el director me llamó y me ofreció empleo. Dios me tenía reservado el trabajo perfecto, un ministerio, en realidad, para mí. Prueba a Dios. Observa cómo sus bendiciones caen sobre quienes confían en él.

BEULAH E. ANDREWS

es de Trinidad y Tobago, aunque vive en California, EE. UU.  Se jubiló tras veintitrés años como maestra.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA

Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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