Martes 27 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | Rey a su pesar

“Tan mal se ve que un necio viva entre lujos como que un esclavo gobierne entre reyes” (Proverbios 19:10).

Nabonido fue el último rey de Babilonia en corregencia con Belsasar, su hijo. El monarca procedía de una modesta familia que nada tenía que ver con la realeza. Pero su padre entró al servicio de la corte y, más adelante, presentó a su hijo al rey Nabucodonosor II, quien llegó a adquirir una destacada posición en el palacio real. Pero la crisis desatada por la muerte del Nabucodonosor en 562 a.C. lo cambió todo. Babilonia entró en un periodo de convulsiones en el que hubo tres reyes en seis años y dos de ellos fueron asesinados. En el año 556 a.C., Nabonido fue aclamado como nuevo soberano sin que él lo buscara. Sin embargo, en el cuarto año de su reinado abandonó Babilonia y dejó a Belsasar, su hijo, al frente del reino, mientras él se establecía en el oasis de Tema, en el desierto de Arabia. Allí ordenó amurallar la ciudad y se construyó un palacio, donde pasó diez años, a pesar de la inminente amenaza de Ciro, el rey persa, sobre su reino. Entonces, decidió regresar a Babilonia para hacerse cargo del reino. No obstante, tomó decisiones que lo enemistaron con la clase sacerdotal, ya que promovió el culto a Sin, el dios lunar, y pidió dedicar el templo de Marduk a Sin. Más tarde, hubo una conspiración contra Nabonido y fue hecho prisionero. La noche del 12 de octubre de 539 a.C. Babilonia cayó en manos de los medopersas.

Salomón dijo en otra parte: “He visto a esclavos andar a caballo, y a príncipes andar a pie, como si fueran esclavos” (Eclesiastés 10:7). Es cierto, hay líderes con una marcada pobreza moral que provocan serios problemas allí donde se encuentran. Son como un elefante en una cristalería. Sería mejor ser honestos y no aceptar mayores responsabilidades. Al final, los líderes con mentalidad de esclavos terminarán por arruinar aquello que dirigen. En cambio, quienes confían en el Señor pueden hacer suya la siguiente promesa: “No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da füerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha” (Isaías 41:10).

Hoy pide al Señor que te ayude a fortalecer tus capacidades para ser un eficaz siervo suyo en este mundo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018

¡RENUÉVATE!

Alejandro Medina Villarreal

Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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