Martes 17 de enero 2023 | Devoción Matutina para Damas 2023

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2023
HIJA MIA NO TENGAS MIEDO
Arsenia Fernández-Uckele
Lecturas Devocionales para Mujeres 2023

Miedo entre hermanos

«Jacob sintió mucho miedo. En su angustia, dividió en dos campamentos a la gente que venía con él, lo mismo que a las ovejas, las vacas y los camellos». Génesis 32: 7, RVC

Jacob debe enfrentar a su hermano. La última vez que se habían visto, Esaú le había amenazado de muerte. La separación de veinte años no había menguado su miedo. Su madre Rebeca no lo había mandado a llamar para dejarle saber que Esaú se había calmado (Génesis 27:45). Luego llegó el alarmante informe de que su hermano venía a su encuentro con cuatrocientos hombres armados. Aunque consciente de la compañía de los ángeles (Génesis 32: 1), Jacob se llenó de angustia y decidió dividir el grupo.
¿Cómo te sentirías si supieras que estás por encontrarte con aquella persona a la que has engañado, a quien le has quitado su más preciada posesión? ¿Has confesado una infidelidad o engaño después de muchos años? Cuando piensas en alguien que te desea el mal y podría cumplir sus amenazas, ¿cuáles son tus reacciones físicas, emocionales y espirituales? Cuando entras en angustia, ¿cuáles son tus pensamientos, sentimientos y acciones? Esta era la angustia de Jacob.
La angustia, la desesperación y la preocupación son familiares cercanos, son hijas mayores del miedo. La angustia es un sentimiento limitante para realizar acciones correctas. La preocupación es un sentimiento ineficaz previo a la ocupación. La desesperación produce pensamientos de impotencia que se convierten en sentimientos de terror de que se avecina algo amenazante. El miedo impide pensar con claridad; la víctima manifiesta sudoración fría, visión nublada, temblor de las piernas o todo el cuerpo, taquicardia, respiración entrecortada, palidez de rostro, temblor de los músculos de la cara y voz entrecortada. Esa fue la angustia de Jacob la noche anterior al enfrentamiento con su hermano Esaú. Debía tomar la decisión de enfrentar o huir, correr frenéticamente o hacer una pausa para orar.
Su terror le impedía pensar en la compañía angelical y la promesa del pacto hecha por Dios mismo. En estos períodos de temor el enemigo se aprovecha para hacernos sentir débiles, sin valor y sin esperanza. Afortunadamente el tiempo de angustia no dura por siempre. Jacob decidió confiar a Dios sus miedos y pedir la protección divina. Cualquiera sea tu angustia hoy, antes de correr haz una pausa para orar. Quien no defraudó a Jacob tampoco te desamparará a ti. Lucha como Jacob y dile a Dios: No te soltare hasta que me bendigas (Génesis 32: 26, NVI).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2023
HIJA MIA NO TENGAS MIEDO
Arsenia Fernández-Uckele
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