Martes 16 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Si no tienes nada agradable que decir…

«Hay quienes hieren con sus palabras, pero hablan los sabios y dan el alivio» (Proverbios 12: 18).

Recientemente una amiga me invitó a unirme al desafío de evitar hablar negativamente de nadie durante veinticuatro horas. Fácil, pensé. Comencemos. Estaba segura de que sería sencillísimo y de que no tendría que esforzarme en lo más mínimo. Sin embargo, apenas veinte minutos después de haber comenzado el experimento de negatividad cero, dije que alguien era un imbécil. Así es, apenas veinte minutos después, y sí. usé la palabra «imbécil».
Te cuento. Una amiga acababa de terminar de leer un libro en el que el autor había divulgado una enorme cantidad de información privada, datos personales que el público en realidad no necesitaba saber. Mi amiga me preguntó qué pensaba de ello, y le envié un texto diciéndole: «Tienes razón. El autor es un imbécil por haber escrito eso».
Cuando le di a «enviar» me di cuenta inmediatamente de que ya había perdido la prueba de negatividad cero. Había llamado «imbécil» a alguien apenas veinte minutos después de haberla comenzado.
Las siguientes 23 horas y 40 minutos del experimento, ya más atenta, fueron mejores aunque no perfectas. Cuando me sentí tentada a hacer un comentario negativo, traté de permanecer en silencio y quedarme del lado de la prudencia.
El desafío de la negatividad cero me enseñó lo fácil que es ser ligeros con las palabras. Se necesita práctica y autodisciplina, pero se siente uno bien al evitar que la negatividad fluya de nuestra boca. Pablo lo dijo de esta manera: «No digan malas palabras, sino solo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen» (Efesios 4: 29). Según este versículo, hay una buena manera de filtrar lo que decimos: antes de decir algo hiriente, preguntémonos si es necesario, si es útil y si es beneficioso. Es mejor hacernos estas tres preguntas, que lamentarnos más tarde y decir: «¿Por qué dije eso?».

Ponlo en práctica: Trata hoy de no decir nada negativo, e inténtalo de nuevo mañana. Sigue trabajando en ello hasta que se convierta en una parte de tu vida.

Ponlo en oración: Pídele a Dios que te ayude a saber cada día aquello que necesitas decir y lo que no merece ser pronunciado por tu boca.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y ENTONCES…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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