Lunes 27 de agosto 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | Solo se fracasa cuando se deja de intentar

“Salva a los condenados a muerte; libra del peligro a los que están por morir. Pues aunque afirmes que no lo sabías, el que juzga los motivos habrá de darse cuenta; bien lo sabrá el que te vigila, el que paga a cada uno según sus acciones” (Proverbios 24:11,12, DHH).

Abraham Lincoln (1809-1865), uno de los presidentes más queridos y recordados de los Estados Unidos, aparece triste en la mayoría de sus retratos. En realidad, tuvo una vida llena de adversidades. Cuando apenas era un niño, tuvo que empezar a trabajar para ayudar a su familia. Al poco tiempo, perdió a su madre. Nunca se llevó bien con su padre, quien se casó en segundas nupcias con una dama a la que Lincoln profesaría gran afecto. Cuando llegó a la juventud, su primera novia murió antes de que pudieran casarse. Fracasó en muchos negocios que emprendió. Cuando entró en la política, perdió la mayoría de las elecciones donde se postuló a diversos cargos, entre ellos, la legislatura estatal, presidente de la cámara estatal, gobernador y senador. En 1860, cuando se acercaban las elecciones presidenciales, no creía tener posibilidades para alcanzar la nominación del Partido Republicano a la primera magistratura de su país: nunca había ocupado un cargo político importante, no tenía experiencia en el gobierno y carecía de los contactos necesarios en la política y la prensa. Pero cuando logró la candidatura, la prensa se burló de él presentándolo como un leñador que apenas había ido a la escuela. Por si fuera poco, su apariencia física no resultaba muy carismática: mirada triste, parco al hablar, caminar desgarbado y desproporcionadamente alto (1,93). Sin embargo, ganó las elecciones y fue elegido presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Al frente de su país, Lincoln enfrentaría la Guerra de Secesión (1861-1865) entre los estados del norte y del sur de los Estados Unidos, lo cual le exigió tomar firmes decisiones durante todo el conflicto. Además, por aquellos años murió uno de sus hijos, lo que pareció trastornar a su esposa, Mary Todd. Abraham Lincoln fue asesinado el 14 de abril de 1865 mientras asistía a una comedia en el teatro.

Los grandes desafíos de la vida sirven para forjar sólidos caracteres. Quienes soportan los duros golpes de la vida están preparados para desempeñar importantes funciones en este mundo. Sus vidas nos enseñan que solo se fracasa cuando se deja de intentar, que no podemos enterrar nuestros sueños, que hay que aprender a convivir con el dolor y seguir luchando por nuestros ideales.

Este día pide al Señor que te ayude a no claudicar ante las adversidades, sino a perseverar en tus sueños.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018

¡RENUÉVATE!

Alejandro Medina Villarreal

Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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