Lunes 25 de junio 2018 | Devoción Matutina Adultos

Oración de fe

Devoción matutina para adultos 2018 Las oraciones más poderosas de la biblia Ricardo Bentancur Lecturas devocionales para Adultos 2018

Devoción matutina para adultos 2018
Las oraciones más poderosas de la biblia
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro? Salmo 56:8.

Nuestra oración es sublime. Es el texto bisagra de las dos partes en las que se divide este salmo: En los primeros versículos, David le pide a Dios que lo libre de sus enemigos y lo libere del miedo de los peligros a los que su vida estaba expuesta. En los últimos versículos alaba a Dios por esa liberación. Con nuestro texto comienza la alabanza.

David es consciente de que Dios lo está mirando vigilante cuando huye de sus enemigos. Sabe que el Señor recoge las lágrimas de su soledad en su “redoma”, esa cantimplora con leche o agua que el caminante lleva colgada sobre su cuello para alimentarse e hidratarse en la fatigada jornada del desierto.

La redoma divina es el frasquito dónde Dios reúne cada una de tus lágrimas. Porque nada de lo que te ocurre pasa desapercibido para el Señor. Tu oración derrama lágrimas que Dios reúne y registra en su libro.

¡¿Cuántas lágrimas derrama un padre y una madre por un hijo muerto?! ¡Solo Dios lo sabe! ¡Solo él lleva cuenta de las lágrimas derramadas en este mundo de dolor!

Las lágrimas que no se lloran son como ríos invisibles que corren hacia la tristeza. ¡Cuánta tristeza disimulada en las miradas de los que nos rodean!

Las lágrimas son la sangre de tu alma, y se derraman para que tu alma no se desangre en silencio. Ayer hablé con una mujer al borde del suicidio. Había dejado de llorar para cortarse los brazos. Nada podía redimir sus culpas. Así también los cananeos cortaban su cuerpo ante Baal. ¡Hace tres mil años! ¿Qué es lo que tenemos que sacrificar a “los dioses” para expiar nuestras culpas? Absolutamente, nada. Jesús es el Sacrificio.

Ante la muerte de un amigo, Jesús se entristeció profundamente hasta las lágrimas. El texto más corto de la Biblia es el más largo de la sensibilidad y la misericordia divinas: “Jesús lloró” (Juan 11:35).

Las lágrimas de Jesús expresan la empatia del Dios, que reúne tus lágrimas en su redoma. Es el Padre de la misericordia, que entregó a su Hijo para tu salvación. ¡Jesús lloró para que tú no llores más!

Tu oración diaria, secreta y profunda destila gotas de consuelo cada día en tu corazón dolorido.

Oración: Señor, convierte mis lágrimas en gozo.

Devoción matutina para adultos 2018

Las oraciones más poderosas de la biblia

Ricardo Bentancur

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