Lunes 23 de mayo 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
Lecturas Devocionales para Mujeres 2022

Engrandecer tu nombre

«Te daré tesoros escondidos en la oscuridad, riquezas secretas. Lo haré para que sepas que yo soy el Señor, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre» (Isa. 45:3, NTV).

Algunas veces, cuando estoy orando, siento que me tragué una pastilla de chiquitolina. Si no creciste viendo al Chapulín Colorado, la serie de televisión mejicana que parodia a los programas de superhéroes, permíteme que te explique: las pastillas de chiquitolina hacían que el Chapulín redujera su tamaño y llegara a una estatura aproximada de veinte centímetros. Mientras oro, a veces me siento tan pequeña como el Chapulín después de tomarse una de esas pastillas. ¿Qué derecho tengo yo a ir delante del trono de Dios y hacer peticiones tan pretenciosas? Escucho una voz acusadora que me susurra: «Pide menos, confórmate con poco. No seas pretenciosa». ¿Alguna vez te sucedió algo similar?
Sin embargo, lo que importa no es mi tamaño, sino el tamaño de Dios. Siempre me sorprendió que la Biblia nos inste a engrandecer el nombre de Dios (Deut. 32:3). ¿Qué significa esto? ¡Es imposible! Su nombre no podría ser más grande. Tal vez lo que esto quiere decir es que debemos actuar reconociendo el tamaño del Dios a quien servimos. Proclamar su grandeza implica pedirle cosas que solo él puede hacer. «Cuanto más grande es la petición que hacemos, más grande es a nuestros ojos la persona a quien nos dirigimos», escribe Sugel Michelen en su artículo «La oración», y tiene razón. Puede que tú y yo seamos tan pequeñitas e insignificantes como pulgas, ¡pero somos pulgas en el lomo del León de Judá! Nuestro tamaño, real o percibido, no importa en absoluto.
«Si vivimos y trabajamos según su voluntad, no podemos soñar demasiado grande», escribe Melody Masón en Atrévete a pedir más. «De todos modos, no se trata de nuestros talentos o de nuestras capacidades. ¡Se trata de los suyos!», agrega. Dios quiere hacer más en nuestras vidas, no menos. Lamentablemente, a veces nos perdemos de experimentar su presencia y poder porque estamos concentradas en nuestro propio tamaño y no en el suyo. Amiga, alza tu mirada. ¡Engrandece el nombre de Dios al pedir lo que solo él puede hacer!

Padre, ¡no hay nada que tú no puedas hacer! A ti te pertenecen todo el poder y la gloria, por siempre. Ensancha mi visión. Dome una santa audacia para soñar y pedir más, para tu gloria y para el avance del evangelio.
Te agradezco porque son tu tamaño y tu poder los que garantizan la eficacia de esta oración. Amén.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
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