Lunes 2 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración por ayuda

Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos. Nehemías 6:9.

¿Quién tiene tus manos?
Nuestra oración dice: “Fortalece tú mis manos”. Todo lo humano de la Tierra es hecho por las manos. Las manos de un hombre pueden ser la extensión de Dios en este mundo.
Sanbalat y sus secuaces continuaron sus esfuerzos por detener el trabajo. Advirtiendo que la idea de la guerra también había fracasado y que Nehemías constituía el alma de la empresa, elucubraron un proyecto siniestro: eliminarlo. Fingiendo que deseaban un armisticio, lo invitaron a celebrar una conferencia en una aldea de la llanura de Ono, con el fin de secuestrarlo y asesinarlo (6:1, 2). Pero Nehemías, sospechando el complot, rehusó asistir.
Entonces, trataron de ser más astutos: enviaron una carta abierta que lo acusaba, según testimonio de los propios judíos, de conspirador. Era una estrategia basada en el chantaje y en sembrar la discordia entre los judíos contra su líder. Pero Nehemías no se detuvo en las calumnias, sino que siguió orando y trabajando (vers. 8).
Luego, Sanbalat recurrió a otra estrategia más sutil y peligrosa. Sobornó a un amigo de Nehemías, el profeta Semaías, para que lo atemorizara con una supuesta conspiración contra su vida, sugiriéndole que profanara el Templo para salvarse (vers. 10-13). Pero, nuevamente Nehemías salió airoso al descubrir las maquinaciones del enemigo. “Pero yo le respondí: ‘Los hombres como yo no huyen ni se meten en el templo para salvar el pellejo. Yo, al menos, no me meteré’” (vers. 11; DHH). Dios respondió su oración, fortaleciendo sus manos y su corazón.
La esclavitud del corazón ata las manos, pero la entrega del corazón a Dios ¡las libera para hacer que el mundo sea mejor! El que entrega sus manos a Dios tiene un corazón puro (ver Sal. 24:4). Dios le pidió a Moisés sus manos para liberar a su pueblo cautivo (Éxo. 17:11). Jesús le ofreció las manos a su Padre, y esas manos benditas fueron crucificadas. Por el contrario, Pilato “se lavó las manos” (Mat. 27:24), pero su corazón quedó atrapado en la culpa, pues la sangre que él trató de lavar era la única que podría haberle dado un corazón inocente.
¡Jesús sabrá qué hacer con tu corazón y tus manos para bendecir a los demás!

Oración: Señor, dame un corazón puro y fortalece mis manos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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