Lunes 2 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | ¿Reírse de Dios?

«Pero el Señor le dijo a Abraham: “¿Por qué se ríe Sara? ¿No cree que puede tener un hijo a pesar de su edad? ¿Hay acaso algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo?”» (Génesis 18: 13-14).

Unas veces, Dios hace lo imposible; y otras, lo que hace es tan increíble que dan ganas de reírse. Las cosas que entran en esta última categoría son tan poco comunes que la gente se ríe del Señor. Uno de esos milagros increíbles sucedió con Sara y Abraham. Cuando Abraham tenía setenta y cinco años, y su esposa Sara tenía sesenta y cinco. Dios les prometió que tendrían tantos descendientes como estrellas hay en el cielo. El único problema era que el patriarca aún no tenía un solo hijo, y el tiempo seguía avanzando. Habría sido ya bastante increíble que Dios los hubiera sorprendido con un niño entonces, a tan avanzada edad; pero Dios esperó otros veinticinco años antes de darles un hijo, solo para hacer el milagro completamente irrisorio. Y reírse fue precisamente lo que hizo Sara.
Cuando Dios le dijo a Abraham que en un año tendrían un hijo, Sara se rio. «Pero el Señor le dijo a Abraham: “¿Por qué se ríe Sara? ¿No cree que puede tener un hijo a pesar de su edad?”» (Génesis 18: 13-14). Bueno, técnicamente ella se ño porque tenía noventa años y su esposo cien, edades para ser tatarabuelos, no papás. ¿Quién no encontraría difícil de creer la idea de que una tatarabuela tuviese un hijo? Pero Dios no volvió la risa de Sara en su contra. Génesis 21: 1-2 dice: «De acuerdo con su promesa, el Señor prestó atención a Sara y cumplió lo que le había dicho, así que ella quedó embarazada y le dio un hijo a Abraham». Aparentemente Sara tenía un gran sentido del humor, porque la pareja nombró al pequeño y dulce bebé Isaac, que significa «el que hace reír». Ella dijo: «Dios me ha hecho reír, y todos los que sepan que he tenido un hijo, se reirán conmigo» (Génesis 21:6).
Dios sin duda fue el último en reírse, porque lo hizo a través de un milagro increíble. Cuando te sientas tentado a pensar que algo es imposible, recuerda lo que Dios les dijo a Sara y Abraham, riéndose entre dientes: «¿Hay algo demasiado difícil para el Señor?».

Ponlo en práctica: Cuando te enfrentes a un obstáculo, recuerda que no hay nada demasiado difícil para el Señor.

Ponlo en oración: Alaba al Señor porque es capaz de hacer lo imposible.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y entonces…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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