Lunes 13 de agosto 2018 | Devoción Matutina Damas

La huerta

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018MATUTINA PARA DAMAS 2018 BENDECIDA Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

“Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes” (Sal. 127.1).

Si te encanta la jardinería, ¿cómo te sentirías si descubrieras que tus verduras y hortalizas comenzaran a marchitarse poco después de madurar? Te sentirías preocupada y triste, ¿no es cierto? Mi situación fue diferente.

Había estado cuidando de mi pequeña huerta durante más de un año. En ella, tenía distintos tipos de verduras y hortalizas. La espinaca, la ocra y los tomates estaban muy bien. Todos en mi vecindario los admiraban, y hasta acudían ante una emergencia para llevarse algunos. Los tomates estaban grandes y maduros, perfectos para consumir, y las demás verduras se veían abundantes y atractivas. Estaba feliz porque todo lo que había trabajado regándolos en la época de sequía y sacando las malezas no había sido en vano. También envié un poco a la casa de mis padres, ya que a mi mamá le encantan los productos de la huerta frescos y está orgullosa de mi huerta.

El 13 de agosto salí del trabajo y me dirigí a casa, con el objetivo de recoger algunos productos de mi huerta para preparar una comida sana. Pero mis planes se arruinaron cuando llegué al frente de la casa y vi la huerta vacía y limpia. ¡Todas las verduras habían desaparecido! Las hojas que todavía colgaban de algunos tallos se habían secado bajo el sol y algunas plantas habían sido arrancadas de raíz. No tenía esperanza de poder revivir mi huerta.

El jardinero, un empleado nuevo, había recibido indicaciones de sacar los arbustos que rodeaban la huerta, pero asumió que todo era maleza ¡y lo había arrancado todo! Me sentía angustiada y abatida, pero no desanimada. Pedí a Dios que me ayudara a controlar mi enojo y traté de ver si había un rayo de esperanza para las hortalizas que todavía tenían sus raíces en la tierra. Como Dios lo quiso, ¡muchos comenzaron a revivir!

Y yo pensé: Esto es exactamente lo que le hacemos al Señor. Él nos planto y trata de cuidarnos bien, pero nos destruimos a causa de nuestros pecados, poniéndolo muy triste y permitiendo que el diablo se regocije.

Esto me ha ayudado a apreciar el trabajo de Dios en mi vida y a tomar la decisión de no destruir la vida que él ha construido para mí. Quiero cuidar de una hermosa huerta con Dios en el cielo.

TEMITOPE J0YCE LAWAL

ha trabajado nueve años como gerente de nóminas y secretaria administrativa del Hospital Adventista de lle-lfe, Nigeria.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA

Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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