Lunes 1 de enero 2018 | Devoción Matutina Damas

Hazme un instrumento

“Ábreme ios ojos, poro que contemple» (Sal. 119:18).

Hacía cinco minutos que había comenzado mi presentación cuando noté que una mujer entraba y se sentaba en el último asiento disponible de la primera fila. De reojo, observé la intensidad de su mirada. Al finalizar el seminario, se me acercó.

—Hola, me llamo Maya —me dijo—. Hace apenas dos horas, usted era una auténtica desconocida para mí, y yo estaba a punto de tomar una sobredosis de estas…

Me mostró un frasco grande de pastillas-.

—Pero tuve la fuerte impresión de que debía buscar en Internet una última vez —continuó—, y a los pocos segundos descubrí por casualidad su sitio web, y leí que estaría hablando en esta universidad, muy cerca de mi casa.

Maya arrojó el frasco de pastillas a un tacho de basura cercano y agregó:

—Tú haces milagros. ¡Me has salvado la vida!

—Quizá yo sea un instrumento —respondí—, pero es Dios quien obra los milagros.

¿Quién piensas que te impresionó a entrar en Internet? ¿Quién te llevó hasta mi sitio web? ¿Quién te motivó a asistir al seminario y a tirar las pastillas a la basura?

El atisbo de una sonrisa surcó el rostro de Maya.

Mientras hablábamos sobre la intervención de la Providencia en nuestra vida, una consejera a quien había conocido ese día se unió a la conversación. A los pocos minutos, era evidente que ambas mujeres estaban en sintonía. Genial, pensé al verlas alejarse juntas, intercambiando información para contactarse luego. El segundo milagro. ¡Grados, SeñorI

Mientras manejaba hacia el hotel, pensé en las maneras en que Dios contesta oraciones; incluso las que todavía no hemos hecho. Muchas veces, la respuesta aparece como una impresión para hacer determinada cosa, o como una

persona con información vital que se cruza en nuestro camino. Algunas veces, he reconocido esas oportunidades y he tomado ese camino; otras veces, no actué. Y otras más, lastimosamente, ni las percibí, porque no entendí que eran respuestas a mis oraciones.

Al comenzar un nuevo año, abramos nuestros ojos para ver las oportunidades que Dios nos presenta. Cuando la Providencia ponga una impresión en nuestra mente, actuemos en consonancia. Tenemos por delante todo un año de oportunidades para ser un instrumento de la paz de Dios. Él quiere hacer milagros en tu vida y en la de quienes te rodean.

ARLENER. TAYLOR

es doctora en Medicina, autora y oradora internacional sobre temas relacionados con el cerebro. Vive en California, EE. UU.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA            

Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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