Lunes 1 de enero 2018 | Devoción Matutina Adultos

La oración es la clave

«De día mandará Jehová su misericordia y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida». Salmo 42: 8

La oración es el sustento de la vida cristiana. Mueve el brazo del Omnipotente y es la llave en manos de la fe que abre los almacenes del cielo. Es como la respiración: no podemos vivir sin ella. Es tan esencial para el crecimiento de la vida espiritual como lo es el alimento terrenal para el bienestar físico. La oración es fuente de sabiduría, de fortaleza, de dicha y de paz. Es el medio de comunicación con el Creador.

Al orar, entregamos todos nuestros problemas en las manos de Dios. Orar aclara nuestra visión, despeja las dudas, tranquiliza el corazón y reemplaza la ansiedad al activar la fe y la confianza. «La oración y la fe son los brazos por medio de los cuales el corazón abraza el amor infinito, y toma de la mano del poder celestial» (Cada día con Dios, p. 315). Por medio de la oración, tenemos acceso al trono de la gracia.

La Biblia menciona una gran variedad de oraciones. Oramos para agradecer y para suplicar. Nehemías y Santiago nos invitan a orar en favor del pueblo y unos por los otros. Orar es también interceder. Hay oraciones para ocasiones solemnes, como la oración de Salomón cuando dedicó el templo (ver 1 Reyes 8: 23-54).

La Biblia está llena de muchas oraciones contestadas. Jonás testificó: «Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó» (Jonás 2: 2). De igual modo, el sacerdote Zacarías y su esposa Elisabet oraron durante mucho tiempo pidiendo un hijo y recibieron respuesta: «El ángel le dijo: “Zacarías, no temas, porque tu oración ha sido oída y tu mujer Elisabet dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan”» (Lucas 1: 13).

Ezequías, el rey de Judá, recibió una espectacular respuesta a sus oraciones. Sena- querib, rey de los asirios, había sitiado Jerusalén y enviado cartas en las que dudaba del poder de Dios para librar a su pueblo. Ezequías y el profeta Isaías clamaron a Dios para que los librara de la mano de los asirios. La Biblia narra: «Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria» (2 Crónicas 32: 21). En respuesta a la oración, un solo ángel destruyó a 185 mil asirios esa noche.

Dios contesta las oraciones que son hechas con el corazón y con un espíritu contrito y humilde. Oremos con más ahínco e intensidad, y ciertamente experimentaremos poder de lo alto.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2017

 

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